*Yo soy el que está loco*
Cuántas veces, cuando pasaba por delante de una casa abierta para trabajar con un revisor de calico con un revisor de calico, solía mirar discretamente las varillas de las casas, buscando deliciosas partes íntimas, porque entonces en la casa, acabaría en puños homéricos. Tuve la buena fortuna y la felicidad, de dos años para organizar un trabajo, que me dio condiciones completas para llevar a cabo este lado de mí, el trabajo de un freelance, en el puesto más ocupado de la ciudad. Pero cuando los coches venían, principalmente con mujeres, corría para asistir, y era muy servicial y solicitoso con ellos, siempre pidiendo sonreír para mirar la parte delantera de los coches, o lavarlos.
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