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Se lo di al padre de mi mejor amigo.

Publicado: 09/03/2020 21:00

Autor: tricia

Categoría: Heterosexual

Solía ir a la casa de Carol todo el tiempo y habíamos sido mejores amigas durante mucho tiempo, pero una cosa que siempre noté en esa casa fue la mirada que su padre Marcos me daba disfrazada, nunca me decía nada pero sabía que de alguna manera me quería. A medida que pasaba el tiempo, y a pesar de que ese hombre era lo suficientemente viejo como para ser mi padre, comencé a sentir algunas cosas cada vez que lo veía, peor que cuanto más me miraba con esas miradas disfrazadas a mi cuerpo, más me sentía como mostrándome ante él, que cada vez que iba a visitar a Carol me aseguraría de usar unos pantalones cortos o faldas cortas solo para verlo mirándome. Entonces llegó el día que nunca olvidaré, había arreglado pasar la noche en casa de Carol para charlar y ver algunas películas, cuando llegué allí me enteré de que su madre Carla estaba de viaje, así que solo estaban Carol y Marcos en casa, mi mente comenzó a burbujear en la primera mirada que dio a mi cuerpo, sabía que si algo iba a suceder sería esa noche. Era el comienzo de la noche cuando fuimos a cenar, en el momento en que llegué a la cocina Marcos me miró de pies a cabeza, me di cuenta en ese momento que mis pequeños pantalones cortos se habían metido con él, tanto que no dejaba de mirarme incluso estando al lado de su propia hija. Tan pronto como entramos en la habitación su mirada se puso aún más descarado, ni siquiera se molestó en esconderse, era sólo Carol volviéndose hacia el lado que me comió con los ojos, hasta el momento en que y ella entró en la habitación Mark me susurró el momento en que ella fue al baño: - Cuando Carol duerma ven aquí quiero mostrarte algo... Me congelé sin saber qué hacer y cómo responder, fui a la habitación en silencio con la mente burbujeando de ansiedad, nos quedamos allí hablando hasta casi la medianoche, tan pronto como Carol se durmió salí de la habitación y fui al baño, oí el sonido de la televisión encendida, supe que Marcos estaba allí, tan pronto como caminé por el pasillo me vio y me llamó preguntando si Carol ya estaba dormida, dije que sí y me llamó para hablar, tan pronto como me acerqué me miró de pies a cabeza, miró por un momento los pantalones cortos de mi muñeca y se sentó en el sofá hasta medio confundido. Estábamos hablando, él estaba preguntando por mi vida, poco a poco diciendo que pensaba que yo era maravilloso yo estaba avanzando, por supuesto que sabía que ese bastardo quería algo conmigo, pero yo sólo estaba allí junto a él, entonces vino el primer toque en mi brazo, algunas caricias y yo estaba allí sin reacción. Tan pronto como esa mano tocó mi muslo, sentí un escalofrío en mi cuerpo, y me quedé allí, y sentí a ese hombre caminando sobre mí, y sus dedos subieron y empujaron mis pantalones tan fuerte que casi tocaron mi dedo meñique, y en ese momento murmuré, - Ainn Marcos, ¿qué estás haciendo? - ¿Sabes que he estado loco por ti desde el primer día que te vi? - Pero no está bien, estás casado, y tienes a Carol... - Ella nunca lo sabrá. Me tiró para que me sentara en su regazo, me apretó el culo y fue a besarme, en ese momento todavía haciendo encanto traté de girar mi cara diciendo: - ¿No es cierto? - Relájese, siéntese aquí vaya, caliente, mira esos muslos .. deleite Esa boca me succionó en el cuello dándome deliciosos escalofríos, me entregué, empecé a respirar profundamente y le dejé explorar mi cuerpo como quiso, luego nuestros labios se pegaron en un beso y en ese mismo momento me apretó aún más contra él. Nos quedamos allí un rato hasta que Mark me dio la espalda y puso su mano en mi muslo y comenzó a frotar sus dedos en mis pantalones cortos y me susurró al oído: - ¡Delicia, eres una chica muy buena, puta que has dado a luz! - Ainn Marcos, hijo de puta, eso no... - Calla, abre más las piernas, justo aquí... - Eres un hijo de puta. - ¿Qué es, quiero sentir la delicadeza que tienes aquí Yo ya estaba cachondo como el infierno cuando él puso su dedo dentro de mis pantalones cortos y comenzó a frotar mis labios, susurrando casi sin responder mientras me hablaba: - ¡Qué coño suave, la cuidaré bien esta noche! - Marca eso, muy lentamente. No, llámame tit, como cuando estás con Carol. - ¡Ainn titio, hijo de puta! - Qué lindo, qué coño suave, mira cómo me dejas. Me sostuvo de la cintura y me hizo rodar en su regazo, sentí el volumen que se formaba debajo de mi trasero, lo froté por un momento y ese hombre se volvió aún más loco, podía sentir sus pulsaciones en mi trasero, al mismo tiempo que seguía frotando sus dedos sobre mí casi penetrándome. De repente me posicionó un poco a un lado y tomó mi mano sobre su bermuda haciéndome sentir ese coño, comencé a apretar lentamente viendo sus reacciones, murmuró: - Eso es, apretar su erección, deleite! - Qué duro eres, loco, mira eso... - Ahhhh, caliente, sacarlo fuera de ir! Tiré su bermuda hacia abajo, solté esa extremidad, lo agarré y le di un ligero puñetazo, gimió, diciendo, - ¡Maldita sea, qué erizo! de pequeño santo sólo esa cara bonita - ¿Te parezco una santa de las tetas? - Sí, ¡y eso me hace aún más sexy! Si quieres ver lo que puedo hacer, te mostraré lo buena chica que soy. Me levanté y me arrodillé delante de él, me acerqué a ese miembro duro, lo agarré en la base sosteniéndolo erguido, le di un pequeño beso en el glande y poco a poco comencé a lamer esa cabeza hinchada, Marcos se reclinó en el sofá y mirándome a los ojos dijo: - ¡Maldita sea, qué boca! Empecé a chuparle más fuerte, y él me sostenía el pelo y me masajeaba el cuello, y en ese momento, lo miré y le dije: - ¿La tía Carla chupa tetas así? - ¡De ninguna manera, esa pequeña boca tuya es la más perfecta! Su palo palpitaba con cada pequeño chupón mío, yo estaba chupando más y más sintiéndolo bajar hacia mi garganta, en ese momento Mark sostuvo mi cabeza y comenzó a empujar aún más, murmuró: - Joder caliente, tragarse el pene de esa niña pequeña, tragarlo, estoy a punto de golpear a ella todo sobre usted! Le bajé los pantalones y comencé a chupar, y ese palo, todo manchado con mi saliva, se deslizó en mi boca, y fue entonces cuando comencé a apretarle las pelotas mientras chupaba, y me dijo: - ¡Ve, sé una buena puta y chupa mis pelotas también! ¡Hijo de puta abusado, ven y mira! Bajé mi boca a sus bolas y las chupé a la vez, gimió en voz alta retorciéndose en el sofá, casi gritando habló: - Ahhhhh, pequeña perra, te gusta chupar algunas pelotas ¿eh? Me retiré un poco y dije: - ¿Qué te parece? Y volví chupando tu pequeño, él gimió Joder, voy a joder a todas las chicas!!!!!! Pero no puedes, ¿y si Carol se entera? - No lo averiguarás, te cubriré la boca para que no llores mucho. Rápidamente me tiró de su regazo y me hizo frotar ese miembro duro, como si mis pantalones cortos de muñeca estuvieran muy sueltos ni siquiera tuvo que quitarlos y de esa manera incluso logró colocar su pene en el medio de mi pequeño boceto, empezamos a frotarnos así, entré en trance con la deliciosa sensación de hacer eso, cuando me di cuenta de que ya estaba entrando todo dentro de mí. Allí estaba sentado en ese hombre con todo su bolsillo dentro de mí, el miedo a que alguien apareciera me consumía, pero el deseo era aún mayor, me sostuvo allí de pie sobre él mientras susurraba atrapado en mi boca: - Eso es, rodar un poco, rodar en el pene de su hombre Es delicioso. Voy a comer. En ese momento me recogió en sus brazos y me llevó a la habitación de invitados que estaba en el otro extremo de la casa, lejos de la habitación de Carol, rápidamente se puso encima de mí besándose y comenzó a arrancarme la ropa, en momentos estaba desnudo en su cama, se detuvo y me miró fijamente, tomó su mano hasta mis muslos y abrió mis piernas diciendo: - Qué buen beso, voy a cogerla toda. Mark comenzó a frotar su pene en sus calzoncillos babeantes y pronto lo empujó de nuevo sobre mí, gimió debajo de él cuando comenzó a golpear bien, me sentí como una perra pequeña dándole de esa manera al padre de mi mejor amigo, pero era imposible resistirse al excitado, gimié: - Ainnn, me come, me come las tetas, sabroso, ahn ahn ahn ahnnnn - Así es, puta llorona, ¡qué placer es coger esa sabrosa bocacita! Me golpeaba con ese palo como loco mientras me mordía el cuello y hablaba mierda de mí, y no sabía si estaba gimiendo o tratando de controlarme para callarme, pero era imposible evitar el sonido de esas bolas que saltaban en mi mandíbula cada vez que me golpeaba. En un momento, después de que me montara en su palo, me agarró y me dijo: ¡Quiero comerte como te lo mereces! Tan pronto como me puse de cuatro patas delante de él le di una bofetada en el culo diciendo: - Empuja ese culo caliente justo ahí. Esa mano bajó en mi pequeño boceto y me atravesó un dedo a la vez, gimiendo en voz alta: - ¡Hijo de puta! - ¡Cállate, puta pequeña, mira cómo estás girando esa moneda! Se quitó el dedo y bajó con la boca hasta mi dedo meñique, lo besó y le dio un fuerte chupar entonces hablando: - Adorable, ese pequeño beso está destellando con la voluntad de dar - Ahnn, ahnn, ahnnn Voy a comerme el pecho, voy a golpearte, ahhhnnnnnn Él vino por detrás y comenzó a frotar su cabeza por dentro, estaba empujando todo el camino dentro de mí y luego comenzó a ir y venir, ese bastardo me tiró del pelo, me abofeteó el culo, frotó su dedo en mi culo haciéndome gemir aún más, entonces él dijo: - Estás gimiendo demasiado, ven aquí, deja que me encargue de ello Tomó su ropa interior, la enrolló y me la metió en la boca diciendo: - ¡Entonces déjala donde está y me la cogeré como se merece! Me puso de cuatro patas de nuevo y comenzó a apresurarme frenéticamente, temblé y me retorcí con ese palo rompiéndome así, me burlé de esos golpes, fue allí que se detuvo por un momento dentro de mí y habló: - ¡Vete a la mierda, así, caliente! Estaba rodando con su pene enterrado dentro de mí, se podía sentir esa cabeza frotándome justo ahí en el fondo, para empeorarlo él mantuvo un dedo golpeado en mi culo, ahhh cómo me encantaba la forma en que ese chico me follaba. Un rato después me acostó en la cama, me extendió las piernas y se arrodilló entre ellas, en ese momento levantó mi culo y puso una almohada debajo de mi espalda y me tiró para que encajara en su palo, yo todavía con su ropa interior en mi boca miré a sus ojos mientras sostenía mi cintura y ese coño entró y salió de mí de mí deliciosamente, gruñó sin poder decir una palabra mientras me comía tan bien como él deseaba. Unas cuantas patadas más y Marcos anunció que iba a burlarse de mí, me tiró y me arrancó la ropa interior de la boca diciendo: - No puedo bromear aquí, ¿qué tal esa bocacita? - ¡Ainn, qué perro travieso! - ¡Vamos, hay mucha leche para beber! Me tiró para chuparle el pene, lo chupé por unos momentos con él golpeando y luego vinieron los chorros, lo sentí estornudar directamente en mi garganta, ese puto caliente inundó mi boca y corrió por mis labios, me tragué todo lo que pude mientras masajeaba sus pelotas y chupé las últimas gotas que aún salían de esa cabeza, ya que se estaba volviendo más suave lo saqué de mi boca y lo masajeé lentamente besando y viendo los últimos gemidos de ese hombre. Eran más de las dos de la mañana cuando fui a darme una ducha y limpiarme todo el sexo y el sudor que cubría mi cuerpo, estaba cansada pero satisfecha de haberme convertido en la puta del padre de mi mejor amiga.
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