- Todos tenemos un secreto, con ella no sería diferente...
- ¿Y cuál es el suyo?
En ese momento la curiosidad habló más fuerte.
Te lo diré a tiempo.
- ¡Detente por la libertad, Juliano!
Él me dejaba allí, todo melancólico y se iba.
Emiliana) - ¡Te encontré!!! Ella venía a encontrarnos en la habitación.
- ¿Puedo irme ahora, tu Augusto?
- Ahora que eres una mujer, puedes...
- ¿Vas hacia la terminal?
- ¡Sí, lo hizo!
- Te llevaré.
- Etah me está ayudando mucho...
En ese momento, tenía que relajarme para que no sospechara que éramos parientes.
- Como te dije, el lunes el jefe está justo contigo.
- No hay problema, por favor disculpe.
Los vi a los dos saliendo por la hermosa puerta de madera, y estaba sola con Paterno e imaginando todo esto mi rollo explotó.
Fui a hablar con el guardia de seguridad antes de cerrar todo y arreglar para tenerlo todo para mí.
Parece que el pequeño jefe era obediente, tenía la casa para él solo, caminaba por todas partes, tomaba una cerveza de la nevera y respondía a mi hermano.
- Mañana duermes aquí, porque hoy quiero sólo para mí!
Estoy hablando con la ama de llaves.
Abrí otra cerveza y me conecté directamente al dormitorio, las luces se apagaron y...
Entré y ahí estaba.
- Levántate, arrodílate y quítate los pantalones.
Él saltó y se arrodilló sobre mi polla, yo de pie con una botella de cerveza esperando a ser servido.
Primero me quitó la bota y luego me desabotonó los pantalones me quitó el mástil que ya estaba reventando fuerte, en medio de la luz me gustaba la cara de esa pequeña puta linda, quería caerme en la boca,
- Sólo golpéame, aún no tienes nada que poner en tu boca.
Me senté en la cama y lo vi escupir y mamar.
- ¿Quieres chuparme el pito?
- Sí, sí, eso es lo que quiero.
- Entra aquí.
Lo agarré por el cuello y lo tiré, mis labios tocando los suyos y mientras sentía su mano masturbándome sentí su dulce beso, su cálida lengua y mis manos dando en esta situación que me estaba volviendo loca también.
Caímos en la cama y él estaba encima de mí, su trasero era mi destino mientras mis labios le mostraban lo que era el placer, respiraba profundamente mientras un hombre lo acariciaba.
Pasamos mucho tiempo besándonos, y yo con la dirección correcta, un loco deseo de comerse ese culo...
- Te sale de la boca...
Luego bajé y él me lamió la cabeza de la polla.
- Es demasiado grueso.
- Tu culo se hinchará aún más...
Te ordené que siguieras chupando, putzzz que el viaje...
Esa cómoda cama sintiendo tu suave boca dando el mejor beso de mi vida, hasta el punto en que mis pelotas se convirtieron en un brindis en tu boca, fue cada succión arriba y abajo que me llevó a la cima, sosteniendo tu cabeza y jugando con tu cabello evitándolo entre el rápido y el lento...
Cuando toqué fondo en este viaje loco, pedí que se detuviera.
- Ve por una cerveza para tu hombre.
Cuando me di cuenta que estaba de pie.
- Si vuelves a hacer eso, perderás tu polla.
Pronto se arrodilló y fue a la puerta.
Esa hermosa habitación, todo con olor, todo sabroso...
Mi hermano tiene razón, quiero esa vida, ese niño será mío
Volviendo a la misma posición de rodilla.
He robado la cerveza que pedí.
- De cuatro en la cama a la segunda orden, quiero ver ese culo expuesto a mí.
Me senté en el sillón y bebí mi helado analizando, qué sensación única... mandando y desmandando.
- ¡Mueve el culo!
- Es verdad.
Qué hermoso espectáculo, hermoso culo, cerveza y mi polla se rompió, me levanté y no resistí, le pateé el culo, lo escuchó gemir mi punta de la lengua...
Se cayó de su boca en ese pequeño culo liso que lo estaba llevando a su pico, era una mezcla de dedos y lengua en sus intestinos, gritó de placer.
- ¿Eso es lo que querías?
Le metería mi lengua en el culo.
- Ahora voy adentro, relajarme más...
Tengo un gel, tengo un condón, y todo lo que podía ver era él pidiendo un pene.
- Ponlo en mi culo...
Lo dejé allí y fui a por otra cerveza, caminé por la casa con mi polla en llamas, sin importarme nada, volví a la habitación ya a punto de coger a mi pequeño jefe.
- Obediente, como me plazca.
Escupí en el pasillo, puse la cerveza en la mesa de café y ya tenía su cadera.
Relaja tu culo, voy a cogerlo.
Lentamente observé a mi pene comenzar a forzar su entrada, parecía tener miedo, traté de entender que ahora su trasero me pertenecía, y estaba tropezando, lo sujeté fuerte para que no saliera, y la vista de mi pecho rasgándolo era demasiado loca.
Cálmate, pequeño jefe.
Parecía desesperado y luchando contra la voluntad y el miedo, mi polla se hundía tan cariñosamente hasta el punto de que con cada centímetro su gemido se intensificaba.
Todo el camino hasta el talón, es como una estatua, y estoy empezando a dar un paso adelante.
- Te voy a hacer una mamada, pequeño jefe.
Entrando y saliendo, lentamente y acelerando... gritando, gritando, y aumentando la velocidad, estaba haciendo pipí con fuerza en unos pocos minutos solo sentí que soltaba mi mano que ya sostenía el estallido.
Pica por dentro y gimiendo en un puto demasiado sabroso, confieso que nunca pensé que coger un culo de eso sería tan bueno, llevar mi polla adentro miró ese anillo rojo y judío, empujado duro, en un suéter en medio del hielo del aire acondicionado.
Lo convirtió en una hoja que puso en el pollo asado, pierna para el aire y el culo disponible, besando y agarrando así es como se burlaba, mordiéndose los labios mientras se hundía y acariciaba, eran dos hombres teniendo una follada.
Mi coño estaba explotando con la necesidad de bromear y estaba perdiendo la noción de cuánto estaba golpeando, la cama parecía salir de su lugar y él estaba gritando locamente llevándome a la cima, me aferré a su boca y anunció.
- Me voy a divertir, jefe.
Mis piernas temblaban de tanta emoción y cada gota de leche era un escalofrío, qué agradable sensación patear ese culo, entrar sin piedad y al final escuchar su gemido de satisfacción.
Te caes en la cama después, corazón a corazón, total satisfacción, total alegría.
- ¿Te gusta, jefe?
- ¡Me encantó!
- Ya quiero más, ahora levántate y tráeme una cerveza.
- No soporto levantar a Guto, me has destrozado el culo.
- Si te das la vuelta y te vas...
Se ha levantado media docena de veces y se está quejando, pero es...
Cuando regresó, me dio el helado.
- Quítate el condón y deja mi polla limpia.
Él obedeció sin quejarse, lamiendo cada parte y disfrutando de mi diversión elegante
- Entonces ve a la sala de estar, ven sólo cuando abro la puerta, si te duermes pierdes el bien.
- Déjame tomar una ducha.
- No, aún así te voy a usar...
Él se arrastra a la puerta obedientemente y ahora hago el amor en esa cama todo para mí escribiendo con mi hermano.
(Me he sacrificado la mano, creo...)
- ¡Ahora está lleno de eso!
- Él será obediente.
- Tienes que jugar en el banquillo, sin romance.
- ¡Él me respeta!
- ¿Qué pasa con el secreto?
- No te voy a decir que no... hasta que haya repartido la mano final y entrenado esa.
- Yo confío en ti.
- Vamos a tomar esta casa, tú y el jefe y yo y la ama de llaves.
- Las derribaremos.
No te detengas.
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Escrito por Daniel
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