Esta historia es real y antigua, ha existido por más de 10 años, pero es una historia que todavía me emociona hoy en día. Soy negro, 1,80 m, ojos marrones claros, delgado. Ella es baja, tiene 18 años, negra, recta, lindas tetitas y un montón de arrugas, y gimnastas olímpicas muy bajas.
La conocí por una foto de una amiga de una amiga de los días de la universidad, estaba en bikini en la playa y con una falda puntiaguda con el bikini todo metido, vi esa foto y ya le pedí al amigo que la presentara, él la presentó virtualmente y estábamos intercambiando ideas, algunas pequeñeces y luego me enteré de que era virgen.
Pasamos unos tres meses intercambiando ideas virtualmente, ya emocionados y lanzando desnudos, vi ese cuerpo lindo, joven y aún virgen y no podía dejar de pensar en cuándo nos encontraríamos.
Reservamos un cine en Campo Grande, West Shopping, y fuimos a conocerla, y como todo era virtual, decidió traer a una amiga, y llegué allí, y de repente vi a esta niña con un vestido negro, y la besé dos veces, y me di cuenta de que se había metido unas bragas en el culo.
Entramos en el cine, nos sentamos y empezamos a follarnos, era un montón de cachondeo acumulado, yo pero cuidado y ella se estaba incendiando, me besó el cuello, me metió la mano en el pene... así que decidí sacar el palo mientras empezaba a cazar su pequeña boca al dedo. Era una mezcla de cachondeo y miedo a que alguien nos atrapara. En este momento ya estaba con el palo todo afuera y ella me estaba golpeando con esas manos pequeñas, y la xotinha con pelo, PQP, solo para pensar que el palo se levanta de nuevo ...
Tuvo una hora en ese movimiento que disfruté en su pequeña mano y sentí su líquido entre mis dedos, nooossssa, fue la realización de una fantasía, ser atrapado dentro del cine.
La película se acabó pero la erección no, salimos del West Shopping buscando cualquier lugar desierto para que nos pusiéramos al día, ahí fue cuando vimos un lote vacío y entramos sin pensarlo dos veces, la llevé a un rincón donde nadie nos podía ver y ya había arreglado el vestido para ver esos dos deliciosos melones pequeños, cayendo de su boca, muy loco, y ella gimió suavemente, muy bien... Cuando levanté la parte debajo del vestido y vi esa bragas me volví loca... puse la espalda y devoré esa cola y cuando ella se levantó empecé a chuparle el culo y la botella, fue una gran emoción, éramos dos animales en el calor... Cuando la saqué y ya estaba jugando en la puerta ella estaba muy contenta de parar porque no quería perder la suciedad en el lote vacío... Fue un momento pero tengo que decir que tengo el respeto por las mujeres.