La chica que gané
Me llamo Claudionor y voy a contar una historia real que me pasó.Yo tenía 14 años y en mi cumpleaños recibí una cabritita de mi papá como una forma de agradecerme por mi esfuerzo en la escuela.Estaba muy feliz de bautizarla con el nombre de Margarita.Día tras día llega y cada día empecé a tratar a Margarita con el mayor afecto, hasta que empecé a notar que me miraba extrañamente en ciertos días.Yo estaba curiosa y ya me daba cuenta de lo que ella quería.Esperaba que llegara el domingo cuando todo el mundo iba a la iglesia decidí tratar a la cabra con dudas y no importa lo incongruente que pareciera una jabalina ella me esperaba con esa mirada.No quería perder tiempo y ya estaba bajando mis zapatos miré ese pequeño agujero y pensé que de todos modos no iba a ir al caballo, porque estaba dispuesta a preparar su virginidad, estaba curiosa y cada día empecé a tratar a Margarita con el mayor afecto, hasta que empecé a notar que ella me miraba extrañamente a la cabritita en ciertos días.
La perra ni siquiera tenía la fuerza para gritar ya porque el dolor de tener un trasero raspado por un pinto debe haber sido inmenso nunca he tenido una pelea de puñetazos tan buena antes
Saqué mi polla, tomé un largo baño, llevé la margarita a un pasto lejano para pasar una semana reparando el daño a su trasero.
Rocié el arbusto sucio con sangre y lo quemé, cuando mamá vino cargando pan para comer con mantequilla nadie sospechó nada, hasta hoy cuando le conté esta historia al personal del restaurante donde trabajo todos dudaron de la veracidad solo uno sabe que es cierto.
La perra ni siquiera tenía la fuerza para gritar ya porque el dolor de tener un trasero raspado por un pinto debe haber sido inmenso nunca he tenido una pelea de puñetazos tan buena antes
Saqué mi polla, tomé un largo baño, llevé la margarita a un pasto lejano para pasar una semana reparando el daño a su trasero.
Rocié el arbusto sucio con sangre y lo quemé, cuando mamá vino cargando pan para comer con mantequilla nadie sospechó nada, hasta hoy cuando le conté esta historia al personal del restaurante donde trabajo todos dudaron de la veracidad solo uno sabe que es cierto.
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