Comiendo una chica virgen
Mi nombre es Demir, tengo 36 años, soy de color marrón claro, 1,68m, 89Kg, con cabello rosado translúcido y ojos marrones oscuros y soy de Lucelia interior de São Paulo y me gustaría ir a la lluvia con un cabello rosado suave y me gustaría ir a la lluvia con un cabello rosado suave. Todo sucedió en diciembre de 2003 a la altura de mis 34 años, allí estaba volviendo a casa cuando conocí a una chica cerca de mi casa, ella se parecía más a una hada, ojos azules, cabello rubio, con pechos pequeños duros y un pequeño paquete que haría loco a cualquier hombre, le pregunté si estaba perdida respondió que estaba en la casa de su tía, que por cierto era mi vecina, hablemos, ven, hablemos, me enteré de que su nombre era Kelly, solo tenía 17 años, y era de Capital.
La llamé a tomar un baño y bastante asustada y tímida vino; no podía creer lo que había pasado dijo que era la primera vez que se había bañado con un hombre y le dije que también era mi primera vez. Fuimos a la ducha y él pronto me estaba preguntando si le diría a alguien, le dije que no, que era para que ella no se preocupara de que nadie lo supiera y lo que había pasado era normal y que un día sucedería. Ya mucho más tranquila y audaz la abrazé y le di algunos besos y ella comenzó a darme pequeños mordiscos en el cuello y el pecho y con una voz fascinada me dijo que le había gustado a pesar del dolor y que la había convertido en una mujer. Mi tía lloró de nuevo y el pulgar subió a su cabeza y luego tuve que girarle la espalda y le pedí a mi hermano y si me decía algo, le dije que no, que era para que ella no se preocupara de que nadie lo supiera, le dije que no, que era para que ella no se preocupara de que nadie lo supiera y que lo que había pasado.
Si te ha gustado la historia y quieres saber más, escríbeme. Demiroli@estadao.com.br
La llamé a tomar un baño y bastante asustada y tímida vino; no podía creer lo que había pasado dijo que era la primera vez que se había bañado con un hombre y le dije que también era mi primera vez. Fuimos a la ducha y él pronto me estaba preguntando si le diría a alguien, le dije que no, que era para que ella no se preocupara de que nadie lo supiera y lo que había pasado era normal y que un día sucedería. Ya mucho más tranquila y audaz la abrazé y le di algunos besos y ella comenzó a darme pequeños mordiscos en el cuello y el pecho y con una voz fascinada me dijo que le había gustado a pesar del dolor y que la había convertido en una mujer. Mi tía lloró de nuevo y el pulgar subió a su cabeza y luego tuve que girarle la espalda y le pedí a mi hermano y si me decía algo, le dije que no, que era para que ella no se preocupara de que nadie lo supiera, le dije que no, que era para que ella no se preocupara de que nadie lo supiera y que lo que había pasado.
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