Me acercaba el final de mi primer semestre en la universidad, y mientras disfrutaba de todas las novedades de vivir lejos de casa, terminé no estudiando tanto como debería, tanto que no pasé una asignatura súper importante en mi curso, y fui desesperadamente llorando a mi profesor para ver si me daría una calificación.
La primera vez que fui ni siquiera pude hablar con él porque había mucha gente allí, así que decidí ir al día siguiente muy tarde por la tarde, cuando llegué él estaba a punto de irse pero, viendo mi desesperación, se quedó por media hora tratando de explicarme por qué no podía considerar nada más en mis exámenes.
En cierto punto ya sin tener más lo que dije:
- Profesor Ainn, por favor, haré lo que sea para que me asuste, ¡por favor, vete!
En ese momento se quedó callado sin saber qué responder, insistí un rato y me puse debajo de su mesa frotándole los pantalones, finalmente me contestó:
- ¡Para chica, no acepto estas cosas, hasta conozco a algunos aquí que no tienen mucho carácter, pero yo no soy así!
- ¡No, nadie sabrá que me lo diste!
- De ninguna manera, ¿qué crees que podría hacer para salir adelante?
- ¡Cualquier cosa, puedo hacer lo que quieras!
¿Quieres un trabajo extra o algo?
Le puse un poco el pie sobre la pierna y le dije:
- ¡Cualquier cosa, maestro, cualquier cosa!
- Para, estoy casado, nunca le haría eso a mi...
¡Veo cómo me miras en clase cuando llevas pantalones cortos!
Bajó la velocidad, durante unos dos minutos se quedó mirando mi evidencia y no reaccionó conmigo frotando mis pies en sus piernas, hasta que me miró fijamente por un momento y dijo:
- Señorita, está loca, tengo que irme, es tarde, ¿quiere conducir a casa para que no vuelva sola?
Acepté el viaje y me pidió que esperara en la salida del estacionamiento, en unos cinco minutos su coche se detuvo junto a mí y entré, no dijo una palabra hasta que salimos de la universidad, sólo entonces detuvo el coche, me miró completamente y me preguntó:
- ¿Por qué me haces esto?
- ¡Porque sé que me quieres y necesito pasar!
- Pero soy tu maestra, soy el doble de tu edad chica, eso no está bien
Le puse la mano en los pantalones y le dije:
- ¿Por qué no me quieres?
- ¡Has perdido la cabeza!
En ese mismo momento su mano subió a mi muslo y se acercó a la barra de mis pantalones cortos, le pregunté:
- ¿Le gustan mis piernas, profesor?
- ¿Qué te parece?
- No lo sé, tienes que decírmelo.
Esos muslos blanquecinos, qué demonios, todas las clases con esos pantalones cortos.
Abrí mis piernas más para ver lo que haría, por supuesto su mano subió a frotar en la región de mi pequeño boceto, murmuré:
- Hmmm maestro bastardo, ¿es ella lo que quieres?
- Usted dijo algo...
- Sí, cualquier cosa, incluso ella si quieres!
- ¡Maldita sea, qué loco que eres, qué delicioso!
- Maestro, ¿la quiere?
- Dios, si mi esposa se entera de que te he matado...
- No lo sabrá, es nuestro pequeño secreto.
Comenzó a frotar aún más mi boceto, murmurando dije:
- ¡Ainnn delicioso, se está mojando por tu culpa!
Esos dedos comenzaron a masajear la región de mi dedo meñique aún más, dejé salir un pequeño gemido:
- Hmmmm, ¿sabías que la afeité pensando en ti como un maestro?
- Bien, ¿dejó algo para mí?
Justo en ese momento, puse mi mano en sus pantalones y apreté su trasero tan fuerte, y dijo,
- Relájate, tengo que llamar a mi esposa y disculparme por llegar tarde...
Mientras él estaba llamando y explicando que iba a llegar tarde porque estaba ocupado con el trabajo en la universidad yo estaba frotando mi mano en sus pantalones sólo sintiendo ese duro miembro de deseo por mí, luego nos fuimos a un motel.
La recepcionista sospechaba que era menor de edad, más aún porque estaba con un hombre mucho mayor que yo, pero por suerte tenía mi tarjeta de universidad y nos dejaron entrar, y tan pronto como la puerta de esa habitación se cerró vi salir a otro hombre.
De repente me agarró contra él besándome locamente, apretó mi trasero con fuerza y me tiró del cabello mientras pasaba su otra mano por mi cuerpo, esa fuerte huella me hizo temblar por todo el cuerpo y comencé a devolver sus besos aún más.
Por un momento me tiró al borde de la cama y dijo:
- Ven y siéntate en mi regazo, eres la peor estudiante que he tenido, ¡buena!
Comenzó a pasar sus manos por mis piernas y mis pechos mientras chupaba mi cuello gimiendo, luego comenzó a meter su dedo en mi boca sugiriendo lo que quería que hiciera, llevé mi mano a su miembro y le pregunté:
- ¿Está limpio?
- Sí, pero deja que te haga oler bien.
Se fue al baño y en un momento volvió con ese palo duro que se balanceaba de un lado a otro, se sentó en el borde de la cama y me puso de rodillas delante de él, momento en el que comencé a golpear a su miembro y luego me apoyé mis labios en esa cabeza morada hinchada.
Comenzó a gemir en los primeros besos que le di, murmurando:
- Delicioso, cómo quería que esa hermosa boca me chupa así, que, chupar esa vagina caliente
Empecé a chupar ese palo y a masajear sus enormes pelotas, estaba gritando, tirándome del cabello, retorciéndose, fue entonces cuando lo empujé a la cama y me arrodillé entre sus piernas, me agaché y empecé a chupar de nuevo.
¡Te voy a joder a todos, pequeña puta!
- ¡Hijo de puta, chupa más despacio!
Me encargaré de ese grillo.
Empezó a besarme el muslo, lamiendo mi barbilla lentamente, chupando, frotando esos labios de un lado a otro, yo estaba temblando y perdí fuerzas cayéndole encima sin siquiera poder concentrarme en el beso, en ese instante esa boca me llevó a las nubes.
Sus manos agarrando mis muslos, se volvió y se fue con su cara entre mis piernas, luego comenzó a chuparme alucinante haciéndome girar y gemir en la cama, esa lengua subió y bajó mientras su dedo iba a penetrarme con él diciendo:
- Así es, perra llorona, ¿estás lo suficientemente loca para ser una maestra o una perra?
- ¡Hijo de puta!
- Gema, perra, ¡te voy a coger, pequeña y buena puta!
- Ainnn, jódeme maestro, jódeme todos ustedes muchachos
Como un animal hambriento se levantó, tomó un condón en su billetera y cuando estaba a punto de ponerlo le dije:
- ¡Hazlo sin, yo tomo anticonceptivos, tiene mejor sabor!
No se trata de quedar embarazada, me hice una vasectomía hace mucho tiempo, a veces prefiero usarla, pero...
En ese mismo momento, sentí esa cabeza babeante frotándose contra mi mejilla carnosa, un poco frotándose, e incluso giró el ojo, siguió frotándose, apretando, empujando más, comenzó a murmurar:
- Sabrosa, deliciosa, pequeña boca apretada, así que voy a llenarla con follar!
- Adelante maestra, puedes llenarla de leche, te prometo que seré una buena estudiante de ahora en adelante!
- ¡Bien, así que te voy a enseñar cómo darle un beso a esa pequeña puta!
Y en ese mismo momento, esa enorme cabeza venía sobre mí y se deslizaba dentro de mí, y me golpeaba por todas partes, y me llenaba, y me sacaba, y bombeaba mientras nos besábamos, y esas manos me apretaban los pechos, y nuestros cuerpos se deslizaban en el sudor que se estaba formando, y no pasó mucho tiempo antes de que me estuviera divirtiendo debajo de ella, y estaba gritando y gimiendo y metiendo mis uñas en esa espalda, y mordiendo y rascándome, y cuanto más lo hacía, más fuerte me follaba.
A partir de ese momento la locura se apoderó, comenzó a poner cuatro, fue cada bofetada estallando en mi culo, grité, gimió, rodó delicioso en ese palo, rápidamente cambió de posición va a montar en él para luego chupar ese palo harinoso, más golpes, cada chupar en mi cuerpo que dejó marcas, pero el momento que nunca olvidaré fue cuánto me pasó por encima, pateó ese palo y me dijo:
- Delicia, ha pasado mucho tiempo desde que me acosté con una puta tan sexy, ¡abre esa bocacita!
Tan pronto como abrí la boca él escupió con fuerza en ella, frotó su mano en mi cara extendiendo el escupir que había estornudado y me besó en ese momento, me quemé de cachondo, sentí mi pezón pulsar, por lo que se alejó un poco murmuré:
- Aiinn estás loco, me matarás así!
- Yo no mato, una cosa vacía como esa tiene que coger como una puta, ¿verdad?
- Al diablo con el profesor, al diablo con el perro...
Ese hombre comenzó a perseguirme frenéticamente, me burlé una vez más para sentir pronto sus chorros calientes rociando dentro de mí, por casi un minuto estaba allí pegado a mí besando sin quitar el palo, fuimos a los besos al baño.
En el baño me di cuenta de que pronto ese miembro volvería a la vida, pero desde allí escuchamos su teléfono sonando sin parar, era su esposa la que no daba descanso, nos fuimos rápidamente y él me dejó en el rincón de la casa, todavía tenía que ir al baño para terminar de limpiar toda la mierda que me había dado, pero al día siguiente tuve la sorpresa de haber sido aprobado, desde ese día siempre prefiero a los maestros varones, en el peor de los casos puedo cambiar nota por leche.