La esclava número uno
Todo comenzó cuando Tania tenía 18 años y llegó a trabajar a la gran ciudad. Entonces en los primeros días sus Freitas su nuevo jefe llamó la atención de la morena. En poco tiempo ya comenzó a ceder a ella que poco a poco se estaba rindiendo sin saber que pronto se convertiría en su esclava. La pobre virgen fue llevada a una habitación enorme donde vio a una niña negra de unos 17 años atada a un caballo y su culo todo marcado
Le dijo que se pusiera de rodillas y chupara su pene, que era muy grueso, y debía ser de unos veintitrés centímetros con las venas saltando dando la impresión de que era aún más grande. La pobre mujer asintió con la cabeza y dijo que quería burlarse de la boca de esa perra y no dejar que saliera una sola gota. Después de quince minutos recibió un chorro violento y lo dejó caer en el caos.
Si quieres la continuación vota en esta historia que tiene mucho más
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