No cuente.
El Padre Marcos siempre va a la casa de la Sra. Marcia, una mujer muy devota.
Llegó allí y ella no estaba allí, pero Marcelina sí, su nieta, la abrazó mucho en la habitación, besando su cara, las mejillas, varias veces hasta que besó sus labios, la tomó las mejillas con ambas manos y le dijo que abriera la boca y se metió la lengua, besando su lengua, chupando sus labios y la lengua abrazándola firmemente.. tirándola del suelo.. se sentó en una silla y la sentó en su regazo, con las piernas abiertas por delante, y continuó el beso de la lengua.. apretó sus nalgas por detrás con fuerza y la apretó en su grueso.. duro y largo palo..
Él la llevó al sofá y la acostó en él, abriendo las piernas, levantando su vestido, tiró de la parte inferior de sus bragas hacia un lado, abriendo sus bragas con los dedos, escupiendo en ella, justo después de que levanta un poco su túnica y tira de su grueso rollo desde el interior de las bragas, súper duro, encaja en la falda de Marceline y le pide que no grite... las buenas chicas no gritan... él mantiene sus muñecas hacia arriba, y en todo en su perforado... hasta el fondo, abriendo, desgarrando... Marceline abre la boca para gritar, pero el sacerdote se cierra a tiempo, se acuesta sobre ella y le dice en el oído...
- No grites, pequeña puta.
Ella lo miró y estuvo de acuerdo sacudiendo la cabeza, él sacó su mano, y comenzó a golpear dentro de ella allí en el sofá en la sala de estar, chupando su lengua, Marcelina sintió su coño dolorido.. y ardiendo.. sintió que su cabeza golpeó su útero, pero ella sólo gimió de dolor.. con sus muñecas aseguradas por el sacerdote, su boca con su lengua.. ella comió durante diez largos minutos, golpeando dentro de su vagina reventada hasta que salió de dentro, ella no podía disfrutar dentro de su coño entonces ella lo giró, tirando sus bragas a un lado, abriendo sus nalgas, y luego ella chupó con su vagina, Marcelina se cubrió con su mano para no llorar, gritó violentamente su ano, rascándose y rascándose sus labios... sus hombros fuertemente sujetos, empujándola para ir al lado del tubo.. ella estaba jodida cada vez que ella giró en el canal urinario, con su lengua rascando su lengua.. Marcelina gritó durante diez minutos, su boca con su boca se rompió con su vagina, ella comió durante diez largos minutos, Marcelina tiró con una mano dentro de su vagina, y luego se rascó con su vagina, no disfrutó con su boca, y luego Marcelina se cubrió con su boca, se rascó con su vagina, y luego se cerró con su boca, Marcelina con una mano, y luego él no disfrutó con su vagina, se rascó con su boca, Marcelina con su boca, se cerró con su boca, se rascó con su vagina, y luego Marcelina con su boca, se cogió con su vagina, y luego,
- No le digas nada a tu abuela, ahora eres una puta como tu madre y a ella no le gustará saberlo... te echará a la calle...
- No se lo diré.
- Está bien, perra, volveré más tarde para usar tus boletos de nuevo.
Ella lo besó de nuevo durante mucho tiempo y se fue.
Marcelina pasó esa semana recuperándose, sus orificios estaban hinchados... hasta que pasó.
Después de esa semana, pasaron unos días y su abuela fue a la casa parroquial y se llevó a Marcelina, tenía algo que decirle al sacerdote organizó una boda para su nieta y le pidió ayuda al sacerdote.
El futuro marido sería una corona, que estaba viuda desde hacía algún tiempo, y quería una esposa.. ella quería que el sacerdote la ayudara a vigilar las citas de la nieta. El sacerdote entonces sugirió que las citas fueran en la casa parroquial, siempre por la noche y que él las mirara.. a la dama le gustó
El otro día Marcelina iba a la casa del sacerdote, su Eneas ya estaba allí con él.
Ella se sentó en el sofá junto a él, el sacerdote dijo que se quedaría allí, sentado en el sillón... y le dijo a su Eneas que estuviera a gusto... con su pequeña novia...
Su Eneas la abrazó de lado, y tomó su boca en la suya, poniendo su lengua, chupándole los labios y la lengua, pronto ella le correspondía, se detuvo y le preguntó al sacerdote si podía acariciarle los pechos, él dijo que sí.. tomó su mano en los pechos de Marcelina y la apretó, y continuó besándola, hasta que también le pidió que chupara y el sacerdote, dejó el frente de su ropa y comenzó a chupar sus pechos duros, dos limones, que se tragó todo y chupó, dejando su piel blanca y roja.. el sacerdote miró.. el pecho de la corona estaba mojado y chupó su lengua.. el palo dentro de sus pantalones... ya chupando con placer.. duro para él y luego dice:
- Padre, no puedo más, mírenme.
Mostrando el palo que marca sus pantalones sociales... el sacerdote dijo:
Será mejor que se acostumbre a beber su leche.
El hombre no perdió tiempo y se levantó y la puso de rodillas en el suelo, abrió el cinturón y luego la cremallera de los pantalones, el pene duro y luego salió, le dijo que mantuviera la boca abierta, le retrasó el pelo y le metió el rollo profundamente en la garganta, haciéndola asfixiarse.. pero no lo sacó y comenzó a follar fuerte, lo puso en sus gogos rápido y con todo.. ni siquiera miró hacia abajo, solo quería bromear, sintiendo que la cabeza se hundía en la garganta de Marcelina que estaba llorando con todo el volumen sofocándolo.. gritó fuerte y bromeaba profundamente, haciéndola beber su esperma.. bromeaba, finalmente satisfecho, salió del interior y empacó sus pantalones, agradeció al sacerdote.. diciendo que volvería al día siguiente y se iría..
El sacerdote va a Marcelina y la lleva a una mesa y se da la vuelta y le dice que se apoye en la mesa y rellene el paquete hacia atrás, luego baja sus bragas y pega el palo con todo en su ano, haciendo que la perra grite.. el palo va y viene, él de pie detrás, golpeando fuerte, sosteniendo su cintura.. se hace fuerte.. hasta que se mantiene profundo y llena su canal de mierda, estaba disfrutando hasta el final y salir del interior, va al baño para limpiar el palo y vuelve.. ella ya está con las bragas en su lugar.. la cola está pulsando hinchada y llena de mierda.
Marcelina se va, el sacerdote ordena, su casa está al lado, dos casas más abajo...
Al día siguiente ella regresa para salir, su Eneas esta vez estaba en pantalones de deporte, más fácil .. Marceline como siempre con vestidos que su abuela le permite usar ..
El sacerdote le aconseja a su Eneas que deje a Marcelina solo en sus bragas para facilitar el cortejo.. así lo hace, y se vuelve más fácil, se sienta delante de ella en sus piernas y le da de mamar sus tetas y lengua, apretándola en el palo, apretando sus nalgas.. después de un tiempo, el sacerdote le aconseja que se vaya desnudo y cuatro, abra las piernas para que pueda mirar a su pequeña niña y la vagina.. su Eneas lo hace, mira a su vagina que aún está hinchada, mete los dedos en la vagina y se da cuenta de que ha sido usada.. pero el sacerdote le dice que no se moleste y se aproveche, use mucho.. y dijo que era una puta, así que ya fue usada.. su Eneas pronto está desnudo y está poniendo su trasero en los traseros de Marcelina, que abraza a un almuerzo, sentado en ese trasero, e inmodestamente la llama una puta..
El sacerdote pone la mano debajo de su túnica y saca el rollo de su ropa interior y comienza a golpear... su Eneas sonríe y le dice que clave su palo en la garganta de la perra...
Él va delante de ella, le sostiene el cabello con fuerza y tira y le ordena que abra la boca y pronto ella se está cogiendo a su goggo con todo, yendo y viniendo, yendo y viniendo, gimiendo los dos comiendo a Marcelina, que llora sin aliento, con la xoxota cargando leña, luego silba y disfruta profundamente dentro de ella y el sacerdote le llena la boca con esperma .. ella bebe ..
Un poco más tarde se visten, su Eneas agradece al sacerdote y le dice a su novia:
- No cuentes a tu abuela, perra... o te diré que eres una puta.
Ella asiente con la cabeza en señal de acuerdo.
Al día siguiente la llevaron a la habitación y se comieron los agujeros durante mucho tiempo, doble penetración y besos... y cada día pasaba así, cogieron a la pequeña puta y le dijeron que no dijera nada... Marcelina ya se burlaba de los palos, sobre todo cuando era doble penetración, uno en el culo y el otro en la vagina, yendo profundo, haciéndola gemir de placer y dolor y luego burlarse y llenarse de esperma en ambos agujeros... siempre se iba con las malditas bragas de mal humor.
Después de un tiempo su Eneas se casó con Marcelina y hasta el día de hoy ella come con el sacerdote, la puta ya ha probado otros papeles también, después de la misa, el sacerdote siempre la llevaba a la parte de atrás y la comía con algunos hombres casados que formaban parte de la parroquia.
Todavía no hay reacción.
0
curtidas
27 opiniones