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La 16a excursión

Publicado: 30/08/2011 21:00

Autor: tom jones

Categoría: Incesto

El tiempo pasaba, y ese olor característico que los dos habían conocido en esa casa de campo durante la última excursión, se transformó... ahora, de olor, en olor... un olor fuerte que emanaba de esos cuerpos rígidos y sudorosos... olor a lo prohibido, olor a pecado... Beto, en ese momento, estaba haciendo lo que quería con Gisele... ella estaba completamente rendida, y su rostro era la expresión pura de placer y lujuria. Beto emite una exclamación de placer cuando coloca su enorme miembro entre esos dos pechos, en ese momento. Gisele Beto siente la cabeza roja del pene de su hermano en su regazo... todo su cuerpo tiembla cuando siente el olor... le pide que encarcele a su miembro con esos dos pezones temblorosos de visión... y obede sinceramente, presionando el bastón de su hermano, que hace eco, como una jaula llena de aire.
Dios mío, qué erección.
"¿Te gusta?" pregunta ella, viéndolo en ese estado.
- como ... besarlo ... ir ... besarlo bien ..
Ella siente la extremidad allí, cerca de sus labios... y da una "sonrisa", viendo la extremidad sobresaliendo, endoidizada... ella repite, mirando la cara de su hermano...
Qué deleite de mujer eres, balbuceó, tratando de mantener un poco de cordura.
Se mete la cabeza en la boca y la chupa, lasciva... incluso sin experiencia, se deja llevar por el instinto... el instinto animal que se ha apoderado de ambos.
- Ah... así que me estás matando... con tu erección... - "Reclama" al chico.
Ella no lo deja... lo chupa, empujando ese tórax en su boca lo más lejos que puede... sólo para conseguir la enorme cabeza, que apenas cabe en su boca.
Voy a escupir de nuevo, voy a volar.
Beto no puede aguantar, y lava la cara suave y hermosa de su hermana con su sexo caliente... cierra los ojos, sintiendo las bofetadas en su cara y escuchando los gritos de placer de su hermano.
Beto no le da un respiro a Gisele, no se cansa de jugar, de deslumbrarse con ese cuerpo de diosa desnuda a su lado... quiere aprovechar ese momento... si es un sueño, que dure lo más que pueda... no quiere despertar... quiere poseerla por completo, quiere hacerla suya todo el tiempo, quiere volverla loca de deseo para que nunca olvide ese momento.
Gisele le da la espalda y siente la erección de su hermano en su trasero.
- Hmm... para quien fuera mi "alumno", te superaste a ti mismo...
- es que la maestra es demasiado buena...
¿Crees que soy buena?
- también... de buen carácter... sabroso... sudoroso... - ¿Qué estás haciendo?
- Creed!! rsrr... ¿todo eso?
- y mucho más... y quiero averiguar...
Ella siente sus manos abriéndole las nalgas, ella alcanza el miembro de su hermano por detrás, y comienza a frotarlo ligeramente...
- Él no se queda ahí parado...
- Debido a ti... lo estás volviendo loco.
- y él... me deja todo quemado...
Gema cuando siente que su dedo meñique le toca el ano.
Oh, Beto, gime una vez más.
- Muéstrame... abre para mí... vete...
Ella aprieta su pene.
- ¿Quieres ver...?
- Quiero... que sean cuatro... y muéstrame...
Ella obedece, se levanta, y se pone en cuatro patas en la cama, Beto está detrás... en cuatro patas es terriblemente seductora... nunca he visto a una mujer en una pose tan seductora.
- Gisele, estás muy buena.
- más que Selma?
- más que cualquier...
- Nunca imaginé que sería así por ti...
- se quedó en la granja...
- pero no pensé... que llegaría a esto...
- y piensas... que no me levantaría...
- Me imaginé, sí... sabía que te haría una erección... pero... que nos acostaríamos...
Querías hacerme una erección, te pusiste eso, y te desnudaste por mí.
- Quería saber si te ponías erecto por mí... y noté que te ponías erecto...
- Además, tú te quitas las bragas... muestras tu ramo... ¿cómo no querría cogerte?
- Qué manera de hablar... sigo siendo tu hermana...
- mi hermana... demasiado caliente... demasiado buena...
Ella empuja su culo, y gime mientras yo me siento con la cara de mi hermano metida entre sus nalgas.
- ¿Qué estás haciendo? - No lo sé.
Beto la lame con lujuria ahí.
Casi puede oír la lengua caliente de su hermano rodeando ese agujero inexplorado.
- Ya sabes...
- ¡Ooh... más... Ooh, quiero un poco más... Ooh... delicioso...!
Beto se queda allí por un tiempo infinito, y luego la deja.
- Empuja, empuja, mételo en tu...
Ella obedece, su cuerpo tiembla, sabe lo que quiere.
Él cepilla toda la longitud de la vulva, acariciando la cabeza de su grueso instrumento.
- Voy a... voy a poner... voy a poner delicioso... - advierte, intermitentemente. Apenas puede controlarse. Ese olor en el aire se intensifica terriblemente. El miembro de Beto se retrae, loco por entrar en ese nuevo, mucho más acogedor. Y Beto fuerza esa entrada, que se resiste. Pero pronto la cabeza se asienta en ese lugar cálido y delicioso. La cara de Gisele se contrae de dolor.
Lo siento mucho.
Beto se detiene por un momento, pero reanuda la invasión.
-Maldita sea... como usted... es apretado...
Beto empuja aún más, sintiendo que los pliegues de la chica se rompen ante la enormidad de ese torso carnoso.
- Aah... hermano... ah... más despacio... deambular... ah... ¿qué estás haciendo?
Él entra, está a medio camino, se detiene, ella sostiene su cuerpo, toma una respiración profunda, y Beto comienza un suave balanceo.
Beto entonces retira su miembro del interior de ese delicioso ano.
- Betoo... me has... asombrado... - llora, aunque le sonríe. - ¡Eres loco...!
Te voy a follar el culo... hasta que no pueda...
Y él mira ese ano abierto, y no puede resistirse, y lo empuja por la mitad, ignorando el grito de su hermana.
Poco después, ese balanceo se había intensificado, y lo que se escuchaba eran los gemidos continuos de la niña, cuyo tronco había sido empujado hacia adelante antes de los golpes...
Gisele se siente insultada, poseída hasta el extremo... siente que su hermano va y viene... devasta su recreo que había permanecido virgen hasta entonces.
- Gi... demasiado bueno para comerte...
- No te voy a decir nada.
Beto siente la alegría acercándose, irresistible.
- Voy a... voy a rociar... voy a rociar...
Gisele casi aulla como un lobo, siente las fuertes ráfagas inundando su recto, se cae en la cama, y él se va.
Todavía no hay reacción.

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