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Mi padre me hizo maíz, le di el cambio y cogí a su mujer.

Publicado: 08/07/2021 21:00

Autor: theoozga

Categoría: Heterosexual

Seducir a Ana en su habitación
La fiesta de la nueva casa de Ana fue maravillosa, todos estuvimos muy contentos por ella, mi padre a las diez horas del mediodía les pidió permiso y se retiró porque el otro día volaba temprano al Pantanal donde iba a quedarse unos días trabajando. Poco a poco todas se fueron, finalmente fuimos solo yo y mi madre. Fuimos las últimas en irnos, la señora Ana nunca se cansaba de agradecerle a mamá la fuerza que le había dado.
Su casa era así, hecha en dos terrenos que cada uno mediaban 12x30, es decir un área de 24 frente a 60 fondo. Se construyó una sobradura, con dos suites en el piso superior, un salón, al cual llamamos sala íntima, incluso aquí en mi hogar en Brasilia tiene una como esta hoy día. Abajo hay una hermosa cocina, una sala y un comedor, con un balcón muy grande que rodea toda la casa, esto ayuda mucho en verano porque en Campo Grande la temperatura está bien por encima de los 40°C. Estábamos saliendo cuando Miss Ana le dijo a mi madre:
Amelia, ¿puedes dejar que tu hijo venga a almorzar conmigo mañana?
- No Ana, pero le dejaré venir a cenar contigo realmente extraño a mi hijo y quiero pasar más tiempo con mi marinero me dijo abrazándome.
No, te diré que pasará pasado mañana para almorzar y se quedará a dormir. ¿De acuerdo?
¿Nadie me preguntará qué opino de todo esto o soy invisible?
Dije enfadado y divertido al mismo tiempo, viéndolos decidir lo que me harían sin preguntarme nada como si no existiera o fuera un niño todavía.
Mi madre dijo:
- Con cuidado, Marine.
Miré a mi madre enojada, porque sabía lo mucho que odiaba ser llamada por ese nombre. Odiaba esa palabra tan profundamente que la borraba del diccionario.
Cuando ella y Anna decían eso, siempre encontraba la sonrisa de esas dos mujeres más hermosas que jamás había visto pero en ese momento habían ganado algo más con su sonrida parecían demasiado felices.
No te enfades, eres un marine y todo ha terminado nos llena de orgullo. ¿No lo ves?
- Todo lo que necesito son ustedes dos con esta mierda.
- Ana, déjanos irnos porque sólo los cariocas pueden llamarlo Marine.
Luego me arrojó las llaves del auto y dijo mientras se divertían:
- Tú coge el coche de los marines.
Ana vino a mi lado y me tocó el hombro ... Y dijo con una cara sonriente:
- Baja la velocidad, Marine.
Me metí en el coche sin abrirle la puerta a mi madre, ella estaba de pie junto al portón esperando y no entró así que me di cuenta de lo que esperaba de mí, bajé y abrí la puerta como un caballero haciendo caras y bocas, sonrió y dijo:
Gracias, dijo el marine de mamá riendo feliz.
En ese momento pensé que "cuando llegue a Río mataré a Rita y Vera, porque ellos empezaron esto". Fuimos a casa, dormíamos como una roca, y al día siguiente pasé todo el día en casa con mamá, ella me extrañaba y también porque yo echaba de menos a esa querida madre de mi corazón cuando estaba lejos. El otro día tampoco salí por nada, solo que al tercer día llamé a Ana y le dije que iba a su casa. Advertí a mi madre y fui.
Cuando llegué allí, le dije que no tenía por qué cocinar así podíamos almorzar en el centro y irnos a casa.
La peluquera vino a su casa y al mediodía ella bajó de la suite junto con el peluquero. Me quedé en las escaleras esperando, sorprendida por lo hermoso que vi bajando por ellas no podía creerlo aparte del maquillaje Ana hacía para mi cabello estas mujeres son increíbles
Ana era hermosa, surrealista, parecía una estrella de cine vestida con un vestido de lino desnuda me di cuenta que no llevaba sostén el vestido le caía perfectamente en su cuerpo el cabello se derramaba como una cascada dándole todo un toque especial de sofisticación delineando sus curvas femeninas y tus pechos bueno éstos eran paralelamente
Una mujer de 50 y pocos años, que nunca había tenido un hijo y podía mantener todo duro era causa de envidia para muchos jóvenes veinteañeros, ah, y a sus pies una hermosa sandalia roja combinada con su bolso, yo estaba abrumado por esa visión, sabía que ella era bella, pero hoy hacía una producción de primer nivel como si fuera una fiesta exquisita, me sentí profundamente halagado.
El vestido estaba atado, con tubos moldeando las deliciosas curvas y el culo que me encantaba tanto la dueña Ana, en resumen para los caballeros ella era hermosa. Imagina a una mujer produciendo así como almuerzo en medio de la semana fue un miércoles no lo recuerdo pero es media semana había una carnicería en el centro de Campo Grande donde solían comer los ricos y poderosos de la ciudad celebraban hacían negocios cerrados y ahí llevé a Ana. Ella no quería ir allí en absoluto se sentía insegura pero por fin tras mucha insistencia logré convencerla
Fue un delicioso almuerzo donde hablamos de muchas cosas y una de ellas era el cumpleaños de mi madre que sería en quince días, y estábamos discutiendo lo que íbamos a hacer. Llevé a Ana para ver el museo de Don Bosco, donde estaba encantada con todo lo que había allí, porque ella no lo sabía todavía, porque se fue a vivir en la granja después de venir desde Belém do Pará y no tenía tiempo para nada, mucho menos para paseos, es lectores, vino de lejos para casarse con mi padre, viejo debería ser bueno hablar y follar para conseguir mujeres tan hermosas, porque rico él no era, pero tenía un buen salario y sólo trabajador. Pero cambiando de tema alrededor de las cuatro de la tarde, volvimos a casa. Llegamos dijo que iba a tomar una ducha, y me preguntó si quería tomar uno también. Le sonreí y le pregunté:
- Está bien. ¿Con usted?
No, pero le mostraré su suite.
Lástima, podría darte un masaje de pies en tu bañera ya que te estás quejando por tanto dolor después de pasar la tarde caminando conmigo.
Dije con una voz seductora acercándome suavemente a ella tratando de atraerla hacia mí.
- Haz esto, ve a tu baño y cuando haya terminado vendrás a mi cuarto. ¿Verdad?
Pero a la tuya le gustaría mucho bañarse contigo, Ana.
- Haz lo que acabo de decir, dijo.
Fui a mi suite, estaba encantada con el lujo de ese lugar era muy elegante, hermoso decorado con amor ya sabes esas cosas que ves y amas? sí me puse tonta con las multas de Ana y mamá aunque debería haber esperado algo así por parte de mi madre ella es una dama todo lo que tocaba era maravillosa tomé un largo baño disfrutando esa bonita suite cuando salí fui a tu habitación la puerta estaba abierta entré
Ella estaba sentada frente a su lujosa cómoda con un muy hermoso espejo redondo, esta pieza todavía es ampliamente utilizada hoy en día. La suya era blanca con detalles dorados que le daban un encanto y sofisticación, sobre el suelo una maravillosa alfombra de piel blanco y yo ya me imaginaba Anne desnuda en esa moqueta, se veía como una diosa que en mis sueños. Ana estaba sentada en el taburete y tenía una crema en los brazos, cuando me acerqué a ella y vi que llevaba la muñeca ese día de mi cumpleaños y le pedí que se lo pusiera al ir allí, no olvidó mi petición, eso ya era un signo de que había ganado puntos con ella, decidí aprovechar la situación.
Me acerqué detrás de ella, le puse la mano en los hombros y empecé ese típico masaje que hacemos a alguien sobre el hombro. Se encogió, noté escalofríos en sus brazos, seguí con calma porque podía asustarla, luego con mis manos sobre su cuerpo cuando hice movimientos se encogía y vi escalofrios en su cuerpo.
Mirando a través del espejo en frente de ella y yo estaba detrás de ella, entonces noté que los dedos pequeños de sus pechos duros casi atravesaban la camisa de su muñeca. Aproveché para levantarle el cabello y le pedí que se lo pusiera encima de la cabeza; luego agarré esa crema que pasaba por su cuerpo cuando dijo con voz ronca:
- ¿Se transmitirá a mi cuerpo?
Sí, esa es mi idea. ¿Lo estás disfrutando?
Así que trae esa botella, la rosa... está hecha especialmente para mi cuerpo.
Dije eso señalando a la pequeña botella, no creo que hubiera más de 130 ml en ella y aun así guardé una absurda petición en el frasco. Para una mujer de su edad mantenerse hermosa seguramente era caro. Es lectores para mantener una bella mujer no es barato y Ana fue uno de ellos.
Y entonces comencé a pasarle la crema alrededor del cuello, y le di un pequeño masaje, y estaba acariciándola por unos minutos, y vi el resultado en sus brazos. Los escalofríos comenzaron en los hombros, y se extendieron hasta las manos, y fue como si Ana sintiera una conmoción cuando llegaron esos temblores.
Ella cerró la mano como si se estuviera protegiendo de algo, y cada vez que veía esta escena pensaba "mi venganza va muy bien gracias", pasó por mi cabeza porque quería que papá lo supiera.
Théo, es una crema para todo el cuerpo.
Dije eso señalando una botella, pero antes de tomarla agarré el fondo del abrigo de tu muñeca y dije:
- ¿Puedo quitarlo?
Ella sólo levantó los brazos en señal de que todo estaba bien, cuando empecé a levantarle la blusa me miré al espejo, ella cerró sus ojos, subí su blusa hasta que se le pasó por la cabeza. Cuando iba a recoger el frasco ella misma con los ojos cerrados me dijo:
- Théo, no pongas esta crema en mis pechos.
Fue como un cubo de agua fría en mí, es decir para mi fue como si ella me dijera; vaya despacio señor o no obtendrá lo que quiere. Así que pasé esa crema por toda su espalda. Su piel no era la piel de una niña joven, pero tampoco era la de una mujer descuidada, se cuidaba a sí misma, podía ver algunas estrías en el vientre, muy pequeñas para su edad, cuando me incliné para pasarle la crema.
Ella sintió mi pene tocando su espalda que era duro y pulsante excitado. En ese mismo momento se mordió el labio inferior, dos veces entré con mi mano en la cintura de sus pantalones cortos muñeca bebé y no pude resistir, terminé metiendo mi mano dentro de mis calzoncillos y lo que un tratamiento húmedo, excéntrico, así que podía estar seguro de que iba a vengarse, porque ella me fue dada, yo podría sentir algo de pelo allí, casi mí pubis, mi voluntad era llevar mi boca a su coño caliente y chuparlo, esa misma pequeña vagina que admiraba desde hace mucho tiempo.
Cuando se dio cuenta de que ya le había pasado la crema por todo el vientre y las espaldas, se levantó.
- Espera, tengo una crema para mis pechos no sé dónde la dejé y él seguía buscando esa crema mientras yo admiraba y fantaseaba sobre coger ese maravilloso cuerpo el deleite de aquella mujer y yo con un pene duro loco por follarla tenía que esperar al tipo de las cremas
Ella abrió, como tres pájaros pequeños allí y nada de la crema desafortunada, pensé para mí <unk>¿Este es el momento en que una crema tan importante se pierde?
- Lo sé, lo dejé en el baño.
Fui a su baño, cuando entré vi ropa en el suelo y al lado de ella había unas bragas un dedo meñique ligero de encaje no era pequeño pero tampoco grande podría decir promedio lo cogí y la abrí sobre una encimera que tenía delante un encaje que imitaba una pequeña pajarita le di vuelta para ver por detrás imaginando el culo de Ana pensé sí se mete dentro de su trasero llevé esas bragas hasta su nariz olía bien olió dulcemente como vagina limpia a dijo:
- Está bien. ¿Lo encontró mi chico?
- Sí, eso creía.
- Está bien. ¿Por qué tarda tanto?
Porque encontré algo muy interesante aquí.
- Está bien. ¿Qué vas a hacer?
- Está bien, te lo llevo para que puedas ver.
Me acerqué a Ana, con sus bragas en una mano y la crema en el otro. Ella miró de largo y dijo:
Lo siento, me olvidé de que ella estaba allí.
Está bien Ana, me encanta que te hayas olvidado allí y tienes buen gusto ella es hermosa, me encantaría verla en tu cuerpo vestirla para verme a ti.
- Está bien, otra vez.
Me subí las bragas por la nariz delante de ti, lo olfateé y dije:
No huele a suciedad, y si es sucia apuesto que tu coño también debería estarlo ahora porque no creo que sea diferente de cuando la tomaste.
- No sé si debería hacerlo.
- ¿Cuál es la diferencia de que yo te vea en estos pantalones cortos y estas bragas?
- Está bien.
Se puso de pie, caminó hacia mí, tomó sus bragas y me pasó por delante sintiendo su baño. Y en ese momento le dije:
- Ana, cambia aquí mismo.
No me hagas esto, hijo sucio.
Él dijo eso y me dio la espalda, tomó su mano a la cintura de los pantalones cortos ', una vez más le interpelé diciendo:
- Ana, me encanta tu trasero, creo que es hermosa pero hazlo cara a cara quiero verte hasta el final ver su coño por favor.
No dijo nada, se dio la vuelta, cuando se quitó los pantalones cortos, noté un alambre de melaza que bajaba hasta el fondo de sus calzoncillos, le extendí la mano, ella entendió y me cedió, tomé las fosas nasales. El olor era más fuerte ahora, pero seguía ahí ese mismo caramelo, mientras llevaba ropa interior yo estaba allí oliendo su calzón corto, su coño tenía mucho pelo, me di cuenta de una pequeña dificultad por parte suya para esconder el cabello en las bragas, cuando terminó con los brazos y dijo:
¿Soy todo lo que imaginabas?
- Sí, tienes un cuerpo hermoso Ana y está más allá de lo que imaginé.
- ¿Te gusta ser así de peludo?
Prefiero afeitarme, pero tu padre cree que es feo porque está muy grasiento y soy un desastre cuando me afeito.
Me gustaría afeitarlo por ti.
Creo que moriría de vergüenza abriendo las piernas para que me afeites.
Piensa con afecto, ahora volvamos al masaje.
Caminó hacia mí, yo llevaba una camisa de botones y me dijo:
- Sí, pero quiero que te parezcas a mí.
Dije eso y ella desabrochó mi camisa, la puso cuidadosamente en el mueble, se bajó a mis pies tomó mi zapato, y justo allí sobre mis rodillas, me quitó los pantalones, repitió con el mismo cuidado que tenía con su camiseta, pasó su mano por medio de mis piernas musculosas llegando hasta mi pene lo cual era duro para esa hermosa mujer, colocó su boca con maestria en mi polla y empezó a chuparlo como un helado de fresa, diciendo con voz ronca
- Qué delicioso, Marine. ¡Qué polla tan deliciosa! Quiero verte metido en mi coño caliente...
Y seguí trepando por mi vientre, y luego ella fue al tórax, y en este momento se pegó su cuerpo a la mía, y pude sentir un pico de sus pequeñas tetas frotándome el abdomen, porque era un poco más baja que yo, sintiendo el calor de su cuerpo me encendía otra vez.
Vamos a continuar con el masaje, mejor que me frote la crema en los pechos quiero elevar nuestro nivel de excitación entre nosotros y ver qué sabes hacer con tus manos.
Ella dijo eso y caminó hacia el taburete en la cómoda, cuando toqué sus tetas, me di cuenta si se retorcía en la silla, así que decidí judaica a ella un poco más ya que quería saber acerca de mis dones sexuales para ver.
Tenía una mano en cada teta, las masajeaba y solo las tocaba con la palma de mi mano nunca con los dedos. Era como si un pañuelo frotara sus tetas; Ana no se sentaba quieta en el sillón, ella rozaba sus piernas apretando su pequeño trasero y yo sentí que estaba moviéndose sin parar aunque movía caderas y piernas y sexo... tal vez para ella era el movimiento tímido o oculto pero podía sentir todas las sensaciones del cuerpo y estuve unos diez minutos masajeándole suavemente las pequeñas tetas cuando no entendí lo que me salió por la boca:
Ana, ¿tienes una crema para cada parte de tu cuerpo?
- Um ... aquí vienes muchacho, digamos que dice ella temblando con voz ronca de placer.
Ojalá tuvieras un poco de crema para meterte por la vagina, así también podría tocarla porque sé que está toda mojada y cachonda.
Creo que hemos ido demasiado lejos, pero desearía no haberlo sentido así en este momento.
- Ana, ha pasado mucho tiempo desde que quise follarte. Pero ahora ese deseo se hizo más grande y en este momento me gustaría cogerte como nunca te han cogido... Ana te quiero tanto como tú me quieres a mí, quiero follarte, joderte, darte el nombre que quieras de mis sentimientos y deseos pero no me lo niegues por favor ya sabes cómo siento siempre he sido claro nunca escondí que eres una mujer espectacular y mi padre está descuidándote él no se preocupa por ti ana sé que las mujeres tienen deseos como los hombres y tu deseo es reprimido porque a mi papá no le importas como mujer déjame hacer eso para tí.
Entonces me di cuenta de que se estaba quitando las bragas, así que abrió un poco sus piernas y dijo:
Toca, toca como quieras chico no sé lo que tienes pero cada palabra tuya me hace quererlo más contigo de lo que jamás he tenido con ningún hombre jódame como dices y veremos cómo se pone mi muchacho viene duro hacia mí estoy caliente y tú lo sabes mete tu pene fuerte en mi vagina te necesito ahora ven a comerme
Cuando le llevé la mano derecha a su coño, ella se estremeció, era una vagina carnosa y grasa. Saqué los pelos de delante, apenas podías ver el agujero en su vagina, sólo había pelo y carne, yo había visto un par de grasas, pero como Ana no lo es, estaba tan carnoso que no podía verse la grieta de su coña, ni siquiera su entrada.
El pequeño trasero de Ana está muy mojado, totalmente caliente, jugué con su pequeñito buttercup, puse mi mano en él, la hice abrir un poco más las piernas, me bajé y le besé los muslos internos e fui cerca de su intimidad y se cayó por su boca a su pequeño culo, chupé todo metiendo su lengua adentro donde nadie estaba seguro pegada y ella gemía de placer, pidiéndome que la cogiera con una voz ronca, seguí caminando hasta el cuello provocándola locamente cachonda; a esta hora se encogio en la silla, sostuvo mis brazos con ambas manos como si buscara ayuda y dijo:
¿Cómo es posible que nunca haya sentido eso, cómo no he saboreado esta experiencia?
- Ana, créeme. Todas las mujeres quieren eso y más: placer... cosas que todos merecemos sin sentirnos culpables de nada.
Subí mi mano acuosa de su líquido hacia sus tetas, jugué con una y la otra, hice girar a su silla haciendo que me hiciera cara cuando automáticamente se volvió cerró las piernas no le forcé para abrirlo solo hasta su rodilla izquierda con una caricia y dije:
- Está bien, déjalos abiertos.
Ella lo abrió y al mismo tiempo cerró los ojos, toqué su pequeño coño de nuevo sólo que esta vez con el dedo pulgar derecho así que le saqué del coño tomé el pulgar izquierdo en sus dos pechos se ponen como esto con picos de miel ella ni siquiera sabía que podía tenerme a mí misma arrodillada entre las piernas me levanté y empecé a chuparle tetas una por una estaba acurrucada en mi cabeza bajé la mano derecha hacia su coña nuevamente.
Jugué con ella, hice que esos labios se abrieran, dos de mis dedos hicieron el camino hacia arriba y abajo en su fisura, esta grieta que era difícil de encontrar en medio de esa enorme carne en su coño, luego llevé mi mano a su boca, toqué sus labios trató de lamerme los dedos no me dejó, solo le tocó los labios y entonces comencé a besarle la boca, fue mi primer beso real en la boca de Ana, un delicioso beso, al contrario de Zamia que era único, Vera y Rita eran muy buenas, ah y Lina eso era una mierda.
Ella me besó con voluntad, deseo y hambre. Me mordió los labios en la desesperación. En unos momentos atrapó mi lengua entre sus dientes.
No sé dónde va a terminar esto, mi muchacho o cómo terminará pero llévame a la cama ya no puedo soportar estar caliente y querer que me coman.
La tomé en mi regazo y caminé hacia su cama...
Sigue adelante...
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