Cuando Sandra llegó a casa por la mañana después de una noche de emergencias, estaba cansada. Pensé en dejarla dormir, pero ella quería coger como todos los días. Fue a ducharse y entró en la habitación con una toalla envuelta alrededor de su cuerpo. Yo estaba desnudo esperándola.
Ella se acerca y se agacha y chupa mi ya duro palo, y después de que ella chupa un poco, dice,
- ¿Quieres que te lo diga primero o después de hacer el amor?
- Puedes contar mientras hacemos el amor.
Se quitó la bata y se acercó a mí, y puso una pierna a cada lado de mi cuerpo, y frotó el coño por todo mi cuerpo hasta que estaba en mi boca, y comencé a lamerlo, y aunque estaba fresco y fragante del baño, podía imaginar el olor y el sabor de la polla de quien la cogió, y eso hizo que mi polla se levantara aún más.
Tuve un paciente muy difícil que no tuvo un buen resultado.
- Y te afectó.
- Sí, mucho.
Sé lo devastada que se pone cuando no puede hacer milagros.
- Eso cuenta.
Lo hizo, pero la parte importante viene después.
Estaba llorando junto a la ventana cuando la enfermera vino y me preguntó si estaba bien. Dije que sí, pero no estaba, y él lo sabía. Se acercó y me tocó en el hombro, diciendo que no era mi culpa y que había hecho todo lo posible.
- Sé que lo hice, pero... tal vez podría hacer más...
No dejaba de masajearme los hombros y de decirme que era un excelente médico y que siempre daba lo mejor de mí. lloré, pero en un momento dado y en un acto de rebelión mi cuerpo tembló y le pedí algo que le sorprendió.
- ¡Vete al carajo!
No quería creerlo y preguntó si era real.
- ¡Vete al carajo!
Él no esperó más y se quitó la parte superior de mi equipo quirúrgico y estoy usando un sostén.
Vamos, ¿qué estás esperando?
De espaldas a él, baja mis pantalones, junto con mis bragas, pone una mano en mi espalda para doblarme, y sin más preámbulo, pone su polla en mi Xana.
- Al carajo con mi culo.
Sorprendido, me pregunta si lo quiero en el culo.
- Sí, adelante y meteme ese pito en el culo.
Estaba tan enojada que quería ser castigada, y tu polla en mi culo sin preparación fue mi castigo.
- Ponlo ahora.
Él pone la cabeza de su palo en la entrada de mi culo y comienza a insertarlo lentamente.
- Empuja con fuerza.
Veía estrellas, pero estaba satisfecho de sentir dolor.
Vete a la mierda conmigo.
Me penetró con golpes fuertes y rápidos hasta que me vio mi cuerpo temblaba de dolor y emoción.
- Eso es correcto. ¡Joder... meteme ese pito en el culo...
Después de cuatro o cinco puñetazos, sentí que me estaba volviendo loca, y liberé toda mi rabia en un orgasmo sin fin, y todo sucedió tan rápido, y después del orgasmo, le pedí que saliera".
- ¿Sacarlo de ahí?
- Sí, lo estás.
He terminado de lamer su coño.
- ¿Y él no vino?
- No, y sé que fui injusto, pero tenía que ser así.
- Tendrás que hacer las paces con él.
- ¿Crees que debería hacerlo?
- Ah, por supuesto.
- ¿A mi marido le gusta que su mujer se acueste con otro hombre?
Me encanta saber que sientes placer.
Tenemos que pensar en alguien a quien coger delante de mí, y también quiero ver a mi pequeño marido coger un coño que no es mío.
Pensé en mi hermana, pero eso sería imposible, mi hermana era un secreto que tenía que ser bien guardado.
Lo hice recostarse en la cama con la espalda hacia arriba y comencé a masajear su cuerpo, luego abrí sus piernas un poco y le metí mi lengua en el culo, y me imaginé el pene de la enfermera dentro de él y eso me hizo querer lamerlo más.
- ¿Todavía te duele?
¿Quieres acostarte con él?
- No, sólo quiero lamerlo.
Entré y metí mi lengua hasta que la oí gemir, y cuando vi que estaba lista, metí mi polla en su coño empapado.
Eso es, esposo, haz lo que la enfermera no hizo.
- Te voy a coger, perra.
- Sí, sí, soy una puta.
Profundicé en su agujero, la levanté para que estuviera en cuatro patas, y sin quitarme el bastón, la agarré de la cadera y la follé sin piedad.
Está bien, está bien.
Estaba a medio camino, y no pasó mucho tiempo antes de que sintiera temblar el cuerpo de mi puta.
Eso es todo, estoy viniendo.
Vamos, vamos, voy a dar la vuelta, también.
Llena mi batido de leche.
Toma un poco de leche.
Yo estaba gimiendo y ella gritaba.
Eso es, joder eso, joder eso, joder eso.
Descargué mi leche en el fondo de su coño, y nos vimos al mismo tiempo, y Sandra estaba agotada y casi se desmayó.
Se quedó dormido con mi leche saliendo de su coño.
La dejé dormir un rato y luego la tomé en mis brazos y la llevé a la bañera y suavemente lavé su cuerpo y la secé y la llevé de vuelta a la cama.
Amo a mi mujer y a la puta que hay en ti.