Yo era una hija muy rebelde...
- ¡No padre, no me golpees!
Llegó el primer cinturón agarrando mi pierna justo debajo de la falda que llevaba puesta... hasta que no fue difícil... ya llorando y tratando de escapar más cinturones poniendo sus manos delante.
¡Voy a ser marcado!
Me agarró del brazo y me levantó hasta el sofá, me sentó y me hizo recostar sobre mi estómago sobre sus piernas comenzó a golpear su mano en mi trasero sobre la tela de la falda. Grité desesperadamente en cada bofetada que tampoco era muy fuerte ... Simplemente me chirrió en las nalgas. Solo cuando se detuvo, incluso pensé que me iba a dejar ir a la habitación, cuando en realidad estaba colgando mi falda y sin que yo pudiera detenerlo estaba quitándome las bragas ... Me abofeteó el trasero de nuevo mucho más ligero ... Pero me imaginé que me iba a volar el trasero.
Tienes que aprender a obedecerme, porque ¿qué esperas de la vida cuando estás involucrado con gente como ese drogadicto?
No tenía razón para hablar en ese momento. Solo lloré y grité hasta que dejó de golpearme... Mi trasero estaba solo un poco rojo. Cuando me envió a mi habitación, me dijo que estaría castigado, no saldría de la casa ni iría a la escuela hasta que decidiera qué hacer conmigo, diciendo que si podía ponerme en un internado. Sus palabras de "qué hacer conmigo" me dejaron con la pulga detrás de la oreja y muy asustado. Pero la misma mierda vino tres días después, que Luiz que me llamaba casi todos los días en el momento en que mi padre estaba trabajando, dijo que necesitaba hablar conmigo y que estaba allí debajo del edificio esperándome. Decidí con la intención de rogarle que no siguiera llamándome y ni siquiera me buscara, era esperar a que las cosas se enfriaran de nuevo. Pero Luiz estaba allí en el edificio, logró agarrarme de la mano y comenzó a pasarme por la puerta y a hablar conmigo sobre lo que podría haber estado haciendo por un tiempo. Justo antes de llegar, mi padre corrió por la puerta y comenzó a hablarme de nuevo.
- Joder Valeria, ¿qué tienes en la cabeza?
Veo el cinturón en tu mano.
- No, papá, por favor, sólo vine a hablar con él.
Por lo que sé, ustedes dos estaban pasando el rato ahí abajo.
Cuando levantó el cinturón.
- No use el cinturón, padre...
- Entonces quítate los pantalones cortos y haz que te pateen el culo.
- Pero, papá, ¿tienes que quitarlo?
Yo llevaba pantalones cortos, y me amenazó de nuevo con el cinturón que decidí quitarme y quedarme solo en mi ropa interior. Me apoyé en su regazo y él rápidamente se quitó mi ropa interior... me dio una palmadita en cada lado del culo.
- Me estás enfadando mucho, Valeria... así que no podré dejarte sola en casa nunca más.
- Pero papá, bajé solo para decirle que no me buscara más, y fue él quien me agarró para besarme.
- ¿Juras que no volverás a salir con ese vagabundo?
A pesar de que sabía que no iba a poder estar lejos de Luiz por mucho tiempo, terminé maldiciendo. Fue entonces cuando mi padre en vez de golpear comenzó a alisarme el culo. Esperaba que me soltara de inmediato para salir de su regazo, pero seguía pasando su mano por mi culo y me estaba dejando de nuevo con mucho miedo cuando lo sentí analizando mi culo pasando su dedo por encima.
Maldita sea, has estado rompiendo el culo por hierba, ¿eh?
- ¡No, padre!
- Seguro que ya no eres virgen, ¿eh?
- Fue sólo una vez, papá...
Una vez más, estaba mintiendo y perjurando... y me encantaba patear traseros.
Está alisando mi trasero un poco más.
- Quiero ver si realmente te alejarás de ese marginal... ten cuidado, si sé algo te arrepentirás.
Unos días más tarde, mi padre iba a tener que quedarse fuera por unos días (tres o cuatro), en lugar de dejarme en casa de mi abuela o de mi tía, decidió llevarme con él. Conducir en un coche durante casi 4 horas, era inevitable que volviera a hablar de mis citas. Cuando me preguntó dónde solía salir con Luiz, y respondí que era en su casa, surgió la pregunta.
- ¿Y lo haces ahí mismo?
Estoy muy nervioso.
Sí, papá, cuando sus padres no estaban.
¿Cuánto hace que no eres virgen?
Pensé: "Mierda, ¿cómo puede mi papá hacerme preguntas tan íntimas?"
- ¡Casi un año!
- Pooorra, ¡y yo creía que mi niña era totalmente inocente!
Estábamos hospedados en un hotel donde mi padre me pidió un apartamento doble (dos habitaciones), donde pudiera tener más privacidad. Mientras iba a la firma tomando unas cuatro horas, me dejaba pasear por el centro comercial dándome dinero para ir al cine si quería. Pero una noche en el hotel, al día siguiente nos fuimos a otra ciudad mucho más sencilla, donde fuimos a hospedarse en un hotel también muy sencillo... Habitación con dos camas individuales. Al solo poder caminar por el hotel y en la habitación, saqué mi teléfono celular y comencé a chatear con Luiz en WhatsApp. Recuerdo que la última frase que escribí cuando escuché el golpe en la puerta del teléfono celular fue "tu padre está viniendo".
No creo que seas bueno en esto.
Y ahí delante de mí comenzó a leer lo que escribimos en el celular, donde decía que "mi padre no podrá abrazarme por mucho tiempo" "que pronto podremos volver a vernos". Y lo peor fue lo que Luiz escribió "saudades de tu beso", y yo respondí "yo también, no puedo esperar a que vuelvas a poner en mi bolso". Mis piernas comenzaron a temblar y darme cuenta de la mierda que había hecho al dejar el celular tirado en la cama.
- ¡Pido disculpas!
Cuando lo vi parado en la puerta mirándome fijamente y comenzando a quitarse la ropa, no pude evitar preguntarme qué iba a hacer, asustado de ver a mi padre por primera vez completamente desnudo viniendo hacia mí.
- ¿Me vas a golpear?
Está reabriendo la caja de la ducha que yo había cerrado.
Creo que voy a renunciar a ti... vas a ser el tipo de chica que se va a perder en la vida.
Estaba mirando su cuerpo y me di cuenta de que su pene estaba empezando a crecer y endurecerse, como que lloriqueando.
¡Te juro que trataré de hacerlo mejor, papá!
Está tomando la pala y comenzando a atravesar mi cuerpo, comenzando con mi espalda y mi culo.
- ¡Me gustaría creerte, hija, pero es muy difícil!
Me volví hacia él y miré su pene que era mucho más grande que el de Luiz.
- Ayúdame padre, sé que estoy equivocado!
Pasó por el arbusto con una mano sobre mis pezones y con la otra masajeando y apretando los pezones que se estaban poniendo rígidos.
- ¿Te gusta verme desnuda aquí contigo?
- ¡Sí, padre!
Me está haciendo agarrar su palo duro.
- ¿De verdad quieres que te ayude?
Estoy empezando a sentir placer al sostener la polla de mi padre.
- ¡Sí, padre!
Está pasando el arbusto en mi coño y luego pasa sólo sus dedos.
- Pero nadie puede saberlo, ¿de acuerdo?
No entendía bien, pero sospechaba de lo que estaba hablando.
- De acuerdo padre, lo prometo!...
Nos secábamos y él me llevaba al dormitorio y se sentaba en la cama y me hacía sentarme en su regazo, y tenía que inclinarme para no sentarme en su erección, y él empezaba a chuparme los pezones.
Si quieres que pare, sólo avísame, ¿de acuerdo?
Pero era tan bueno, que nunca le iba a pedir que se detuviera, y luego puso su dedo en mi coño y siguió pinchando y empujando como si fuera un pinto.
- ¡Eso es todo!
Cuando mi coño estaba bastante mojado con una erección, me hizo acostarse en la cama y se acercó a mí y estaba moviendo su pene hacia mi xana.
- Abre más las piernas, hija.
Lo abrí, y me sentí empujado en mi boquilla, que era demasiado apretado para el tamaño y el grosor de su pene, y cuando lo consiguió todo, me miró a la cara.
- Estás pensando en ese lugar, ¿verdad?
- ¡No, padre, no lo estoy!
Creo que fueron los mejores 10 minutos de sexo que había tenido hasta ese día... nunca Luiz me había hecho sentir tan bien... cada vez que me golpeaba, soltaba un pequeño grito.
- ¿Qué pasa?
Pero como si me castigara, me golpeó con tanta fuerza que mi cuerpo entero temblaba, haciendo que la cama crujiera.
Es tan bueno ponerlo en tu bolsillo.
Era tan bueno sentir ese palo latiendo dentro de mi cuerpo que no me importaba que fuera mi padre.
- Vamos, papá, pon un poco más, estás casi bromeando!
Aumenta el ritmo de sus golpes sin disminuir la fuerza.
¡Diviértete, pequeño desgraciado!
- No voy a ninguna parte.
Esperó hasta después de que hubiera tenido su orgasmo para inclinar su cuerpo hacia atrás y buscar mi boca para besar, y yo estaba un poco fuera de acción, y él sólo se quedó allí con su polla sobre mí, y sonrió.
- ¿Te estás divirtiendo?
Pero ten cuidado de no burlarte de mí ahí dentro, ¿de acuerdo?
Está otra vez.
- ¡Puedes dejarlo ir!
Después de unos dos minutos más de tocar mi bañera, se fue y comenzó a soltar toda su burla en mi cuerpo. Me hizo tomar otro baño y salimos a cenar. Durante esas tres horas estuvimos juntos en el restaurante y caminando por el centro comercial, no hubo comentarios sobre lo que había sucedido en esa habitación de hotel ... Él solo comenzó a ser muy afectuoso conmigo, abrazándome y ocasionalmente dándome besos en la cara. Pero cuando regresamos al hotel, tan pronto como entramos en la habitación me estaba abrazando y besando en la boca.
- ¿Quieres ser mi novia de ahora en adelante?
Yo y mi pequeño cubo pensando que pronto tendríamos más erección para nosotros.
- ¡Quiero hacerlo!
Pero vas a tener que prometerme que no vas a salir con ese vagabundo más.
- Ahora te juro por la verdad, papá... ¡sólo quiero ser tuya!
En menos de dos minutos, estábamos desnudos en la cama en el más grande de los abrazos, besos, mamadas y manos hacia adelante y hacia atrás, y terminé en cuatro patas para que él viniera con su pene en mi coño, y casi le pedí que me lo metiera en el culo, pero de nuevo, era tan delicioso sentir su pene siendo pateado en mi coño que rápidamente sentí el orgasmo llegando.
¡Me voy a divertir, papá, me voy a divertir!
- Eso es, cariño, diviértete por papá, ¡diviértete!
Me lo pasé muy bien, y luego lo sentí frotar su pene en mi culo y liberar todo su esperma.
Llegamos a casa y de hecho terminé rompiendo con Luiz, lo cual era difícil de entender... sólo que no podía decirle que estaba enamorada de mi propio padre... más que de una novia, terminé convirtiéndome en una puta para mi padre que me hizo chupar su polla y también darle su trasero... lo que me encanta hacer.
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