Mi madrastra es adicta al sexo y al pene grande (parte 4)
A la mañana siguiente me desperté sintiéndome como la mujer más feliz del mundo. Quedé allí con la cabeza encima de ese tanquecito. Quería quedarme allí todo el día, pero él tenía que trabajar.
Le hice una taza de café de la mañana y la dejé al lado de la cama e incluso con el olor de todo eso todavía no se despertó así que decidí tomar mi café de la mañana fui debajo de esas mantas y comenzó a chupar su polla.
Estaba empezando a mamar y él me llenaba la boca mientras me masturbaba era tan bueno la sensación de él metiendo su pene en mi garganta me ponía caliente
- ¿ Tienes hambre ?
Si pudiera, me quedaría aquí todo el día, pero sólo vine a despertarte.
Leandro - Ya que estoy despierto me voy a levantar y prepararme para el trabajo.
No saldrás de esta habitación tan borracho, payaso.
Después de decir que succioné todo lo que pude hasta que él no pudo más y me llenó la boca con sexo, no pude disfrazar la felicidad de ese momento así que por vergüenza me limpié la cara mientras comía ese delicioso sexo.
Pero mi hijo me dijo que me quitara la mano de la cara, de lo contrario él se lo llevaría obedecí en ese momento no podía quedarme más de un día sin él así que me agarró por el cabello y limpió el esperma que estaba en mi cara con su palo y me lo puso en la boca.
Estaba tan emocionado que si me lo pedía se lo daría allí mismo por eso traté de huir antes de hacer un lío pero después de todo eso ni siquiera tuve una oportunidad.
Lorena, he tomado mi café de la mañana, ahora ve a trabajar.
Deja que te devuelva el favor.
Lorena, ahora no llegarás tarde.
Yo tampoco lo creía, mucho menos Leandro, me agarró y me tiró en la cama y me cayó en la boca, incluso pensé que si hacíamos sexo oral, no se daría cuenta y acabaríamos follándonos.
Parecía como si le hubiera metido un vibrador en el bolsillo.
Fue entonces cuando me agarró y me chupó muy fuerte no pude contenerlo y me burlé mucho pero él no se detuvo y continuó a pesar de que yo era muy sensible por haberme burlado.
Me seguía chupando le pedí que parara pero no solo no paró sino que se enfocó en mi clítoris y no necesitaba hablar solo podía rodar los ojos y burlarme como no lo había hecho en mucho tiempo.
Por eso Marcela sale de su habitación con esa cara tonta y yo termino en la jeringa el mundo es tan injusto, pero ahora él no es su hombre, es el nuestro y me aseguraré de disfrutar cada momento
Sólo me las arreglé para despedirme de él acostado en la cama él terminó conmigo sin tener que comerme imagínate si él hiciera conmigo lo que hace con su novia yo hasta quería masturbarme pero ya me había divertido mucho.
Después de que él llegó a casa del trabajo fui a él todo dengue pero me pidió que esperara a que se bañe pero yo no le dejé le dije que me gusta así y le di un beso en la lengua y no estaba bromeando estaba todo sudado pero ha sido un largo tiempo desde que sentí ese olor de un hombre que no podía controlarme.
Cuando de repente me aprieta el culo y presiona su pene en mi agujero cuando lo hace todo lo que puedo hacer es envolver mis brazos alrededor de mi cuello y me levanta y me lanza sobre la mesa él sostiene mis muslos y comienza a chupar mi clítoris.
Y como chupar era mucho mejor que por la mañana él ya conocía mis puntos débiles apenas hizo un esfuerzo y yo ya estaba casi burlándome fue entonces cuando le pedí que me masturbara con una consola.
Sabía que era mucho pedir, pero mi coño había estado queriendo ser llenado por mucho tiempo, así que fuimos a la cama, y nos quitamos la ropa, y me acosté encima de él, y sentí su pene en mi espalda, y él sostuvo uno de mis pechos mientras yo puse ese pene hacia abajo muy lentamente.
En ese momento empecé a emocionarme y a masturbarme y a gemir. En ese momento me robó un beso y encendió el vibrador. Mi vagina estaba muy mojada.
Saber que podía ponerme el vibrador aunque yo no quisiera encendía un lado sádico de mí me levanté y me puse de rodillas y le pedí que me diera un puñetazo en la cara y una palmadita en el culo, y eso es lo que hizo.
Al principio fue una bofetada ligera pero le dije que hiciera lo que quisiera conmigo para golpearme para maldecirme para tratarme como una puta y se volvió loco comenzó a golpearme el culo más y más fuerte y me dio mucho placer no dejaría de gemir hasta que mi pecho se puso muy rojo pero no lo estaba sosteniendo fue entonces que me subí encima de él y comenzó a frotar mi ramo en su pene.
Él me sostenía las caderas, y cuando gemía demasiado fuerte, me daba una bofetada en la cara. No tengo que decírselo, gemía muy, muy fuerte. Y después de rodar mucho, disfrutaba de no poder moverme.
- Hijo, te ruego que no hagas esto.
Leandro - Sé que tú también quieres, habla a mi cara que no quieres.
- Si hacemos eso , no hay vuelta atrás .
- ¿ No es eso lo que te pregunté ?
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