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El tímido albañil me llevó a su casa.

Publicado: 21/04/2024 21:00

Autor: gabrielvadia

Categoría: Fetiches

Esta historia sucedió un domingo por la noche, estuve en casa todo el día sola porque estoy de visita en casa de un primo, todo el mundo fue por un cumpleaños decidí que llamaría al tipo que trae aditivo, pero dijo que sólo podía esta noche. Cómo era el único que conocía en la ciudad hasta que me rendí. Pasé la tarde viendo la televisión. Pero entonces recordé que había oído hablar de un tipo que conocía en la plaza de la iglesia. Así que allí estaba, y sólo me gusta enviar cuando estoy loco para encontrar un macho, me ayuda a ser más puta y ofrecido. Así que me bajé, me puse un nuevo par de pantalones de encaje muy delgados y bien tejidos, como de costumbre una bermuda corta verde y una regata blanca, y me perfumé con un perfume que sé que vuelve locos a los hombres. Subí a la plaza, eran alrededor de las 19:30, estaba medio vacía, pero cuando pasé por donde hay algunos árboles había cuatro caras y los saludé y todos estaban mirándose, vi que podrían saber si habría el producto, Y les pregunté cara a cara, y dijeron que en ese momento no tenían a nadie allí con ellos. Le agradecí y me alejé, entonces uno de ellos lo llamaré Lucas, un joven de unos 25 años, muy guapo y amable, 170 más o menos, cuerpo en el lugar normal de la edad, bermuda como un jugador, zapatilla y sin camisa, parecía estar sin ropa interior porque se podía ver el palo suelto balanceándose, que no me quitaba los ojos. - Te conozco, no estabas en la plaza del río estos días, le pedí un cigarrillo. En ese momento, estuve de acuerdo, pero realmente no lo recordaba, y luego él continuó, dándome un pequeño empujón. - Aquí no hay, pero se ve el puente. Le agradecí alegremente y me senté, los otros dos se levantaron y se fueron. Lucas se paró frente a mí y pidió un cigarrillo, lo saqué de mi bolsillo revelando el costado de mi ropa interior, lo miró y sonrió. - ¿ Se trata sólo de besarse ? Ahora todo lo que necesitamos es el aditivo y compañía. El tipo de mi lado que estaba detrás de la barra, lo llamaré Fabio era un hombre maduro de 47 años, manos callosas, delgado, con jeans y polo. Y en el teléfono viendo si algún tipo de entrega. Pronto me dijo que los muchachos no estaban dispuestos a trabajar y que él no podía en ese momento. Pero si pudiera esperar, él lo arreglaría. Así que fui a una cervecería cercana a comprar unas cervezas, y Fabio habló con Lucas. - Ve con él por la calle y toma un cigarrillo mientras me ocupo de esto. Así que fuimos, Lucas en la cara preguntó si estaba de humor para dar una mamada, muy directo y sosteniendo muy firmemente en el palo. - Si estás dispuesto, quiero chupar y sentir tu puñetazo. - He notado que llevas bragas, debes ser una vagabunda, y qué buen rabino, ¿estás todo afeitado? - Sí, a los machos que me gustan no les gusta el pelo, quieren una pequeña puta suave. - Pero todo lo que quería era una buena mamada, para verte tomar mi polla, y para verte en ropa interior y chupar mi polla. - ¿Y su amigo no se sorprenderá por el retraso? - Él cree que habló de venir contigo pq, él espera, creo que él también querrá ... y sonrió. Entramos en el campo y continuó hasta el fondo era una oscuridad sola, hasta que los ojos se acostumbran, ya ha bajado la bermuda y me rechazó abajo mis pantalones cortos, y me llevó a la regata, fue bien muestra para él. Ni siquiera tengo un culo tan bonito. Comenzó a frotar su cuerpo en el mío apretando mi trasero con deseo, sentí su pene creciendo entre mis piernas, luego me dio la vuelta y me puso a chupar, un pene que late tan fuerte. - Pervertido de mierda, qué boca caliente y dulce, se tragará a todo mi maldito bebé. Así que de repente bajé hasta el talón, lo tragué entero sosteniéndolo en el fondo y masajeándolo con movimientos de lengua y garganta. Lucas se volvió loco, gimió mucho, me sujetó la cabeza para no dejarlo salir, pero comencé un ir y venir que sentí que pronto lanzaría leche, mientras subía y bajaba me sostenía el cabello y golpeaba más profundo, luego lo sostenía con todo el palo y se burlaba de él sin moverse, solo gimió y temblaba. Fue demasiado que llegó a gotear desde la esquina de la boca, se estaba quitando lentamente y le di algunos chupitos para sentir más tensión, cuando ya se había quitado, me tragué unos cuantos y medio temblaba. - Para una puta, es muy sensible. Te ayudará a relajarte . Nos reunimos, tomamos las bebidas y volvimos a Fabio que sonrió y dijo. - ¿Está llena la máquina expendedora? Lucas respondió . - Estaba lleno, pero ya se ha ocupado de él. Fabio dijo que la carrera no fue bien, todos eran demasiado perezosos para trabajar. Así que Lucas se despidió, dijo que tenía que irse a casa. Fue entonces cuando Fabio dijo: Tengo uno en casa, si te interesa podemos ir allí y yo haré los honores. Y sucedió que su casa estaba a dos manzanas de la de mi primo. Estábamos caminando y en el camino dijo que él era un albañil, vivía solo, y que estaba sin una mujer a veces, debido al clima y así sucesivamente. Le dije que cuando estaba a cargo, todo lo que podía pensar era en el sexo, que me encantaba chupar pollas y ser una buena y solitaria zorra masculina. Me miró y dijo que nunca lo había hecho antes, pero lo importante era que íbamos allí a coger, beber y pasar un buen rato. Llegado a su casa, me senté en el sofá y él se fue a la habitación, se tomó un rato y regresó sólo bermuda, con el aditivo, preparó un grande para mí y más pequeño para él, inteligente. Sería una locura caerle en la cara, pero todavía estaba bastante apretado. Entonces el tipo que me lo trae me contestó y dijo que no estaba lejos y que si quería irme lo conseguía sin problemas . Hablé con Fabio y dijo que podríamos ir en una moto que sería más rápida . Fue mi señal . Me subí a la moto y le agarré la cintura, no reaccionó, en el camino hacia abajo puse mi mano dentro de su bermuda, estaba quieto, y el rodillo crecía con la tensión que le estaba dando. Llegamos, cogí la mercancía y volví, acariciando su polla todo el tiempo. Fui a la cocina, y regresó con un vaso para mí, le di dos sorbos para calentarme la boca, me quité la bermuda le dejé ver mi trasero con mi ropa interior golpeada, tomó otro sorbo de la gota y habló. - Estoy jodidamente caliente. Nos consiguió otro para enviar . - Necesito relajarme ... Me arrodillé delante de él sentado en el sofá y bajé mi bermuda. - Quiero sentir tu rollo creciendo en mi boca, así serás mi hombre y yo seré tu puta. Empecé a amamantar, y no pensé que iba a lograrlo. Pero mi error, fue que esos rollos caja de sorpresas, suave se veía bien pq, mal comenzó a crecer y no se detuvo, cuanto más me amamanté más me sentía el tamaño y el volumen. Era de unos 23 cm de espesor y lleno de venas saltó, una cabeza púrpura que mal encajar en mi boca. Me llené la boca de cachaça y empecé a chupar más rápido, él sólo gimió y habló - qué boca de mierda, ahora te cojo en llamas, vete a dar la vuelta, deja que te cojo puta. Me puse en cuatro patas en el sofá y me puse las bragas a un lado , abriéndome de par en par para recibir ese pecho . Él escupió y se forzó a sí mismo en el medio del rollo y comenzó a bombear. - Quiero sentirle la cola, el puñetazo no lo lamentará, ese culo y el tuyo, del pene que es sabroso, con hambre de macho. Luego lo sacó y todo a la vez lo enterró, y comenzó a insertar sin detenerse por un minuto. - Espera un minuto, trae otro, voy a por algo de beber. Hice dos más, le pasé por el culo, y encendí un cigarrillo, él pidió bebidas, y lo dejé en el suelo con la cola muy afilada, y le pedí que bebiera y fumara pero no parecía encajar. Y así lo hizo, entonces sentí su rollo más profundo, dejó caer el vaso y apagó el cigarrillo y abrió más mi culo con sus manos y puso y tomó el rollo sin piedad que casi disfruté sin tocar. - Quiere cogerme, así que se va, lo enterró profundamente y sentí su rollo goteando leche en el fondo de mi culo... y lo puso de nuevo hasta que su pene casi se ablanda. Me di la vuelta y comencé a chupar , él se sentó en el sofá y yo me senté ahí chupando todo . Hasta que tu pene se ablandó por completo . Me quedé allí otra media hora, él no quería pedir más, así que terminé, tomé una cerveza, y como era tarde, me fui a casa, una vez más satisfecho de sentirme como un hombre que le gusta entrar y hacer feliz a la perra... Le pedí que me llevara a una obra un día , y dijo que cuando volviera a la ciudad , tendría todo listo . - ¿ Por qué ?
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