El amigo de mi tía solía cogerme .
Mi nombre es Beatriz, pero todos me llaman Bia. Soy delgada y un poco dura y grande, en la medida adecuada, mis pechos pequeños son muy apetecibles, caben en una mano. Vivo en la casa de tu Clemente, mi tía que me crió me pidió ayuda cuando nos desalojaron. Eran amigos desde hace mucho tiempo y fue temporal. Lo que mi tía no sabía era que a su clemencia le encantaba ponerme el dedo en el ramo. No perdía la oportunidad de meter el dedo en él. Me desperté con él en mi habitación, mis bragas las puso y metió su dedo medio o el dedo índice a un lado en mi chaqueta y siguió empujando. Me golpeó al mismo tiempo y disfrutó hasta que salí de la habitación. Con el tiempo no satisfecho con solo empujar ... apreté mis pechos pequeños y no estaba sola, durmiendo en otra casa, en ninguna parte de la cama. Me ayudaba con sus brazos detrás de mí y él me dejaba mis pequeñas manos detrás de mí, o lo hacía con mis monedas sudorosas, y yo lo dejaba atrás.
Quiero chuparte toda la noche.
- No lo sé. - No lo sé.
- Vamos, si no juegas, ¡estás en la calle!
- No tienes que hacer eso, yo...
- Te haré ladrar toda la noche.
Él agarró mi barbilla y me metió la lengua en la boca, y nos besamos en la cocina hasta que me dejó ir, y la noche continuó.
Por la noche esperé a que mi tía se durmiera y fui a la habitación de su clemencia. Él me estaba esperando, estaba desnudo, me hizo desnudo también, se acostó sobre mí y estábamos besándonos, se bajó sobre mi cuerpo, chupó mis tetas, chupó cada una, luego pasó su lengua sobre mi vientre hasta que llegó a mi coño, lamió y chupó, metió sus dedos mientras lamaba, me retorcí con placer en su lengua... hasta que disfruté y él chupó todo mi cuerpo. Luego me puso en su palo, se acostó y me senté entre sus piernas chupando esa madera gruesa que apenas cabía en mi boca, me tragé un líquido y lo comí. Pasé mi lengua sobre ella y chupé toda la cabeza de un ternero, la lengua bajó en la boca del palo en la bolsa y chupó su clemencia, ahora cada una ... cada gota de mi placer, lo tragó.
Y luego nos acostábamos uno al lado del otro y nos besábamos y él ponía su mano en mi tazacita y metía sus dedos, y podía ver que su pene se ponía duro otra vez.
Ahora voy a meter mi rollo en tu vagina.
Escupió en mi xana y esparció la saliva con su dedo, se acostó sobre mí, ajustando la madera, penetrando a la vez, yendo y viniendo, más y más profundo... el q era doloroso ahora era sabroso y yo quería más... abracé su clemencia y gemí en su oído... abrió mi xoxota ahora violentamente y rápidamente....
Voy a llenarlo con una gala.
Estaba pinchando y empujando... saliendo de mí...
Eres tan lindo, mi bebé, te comeré todos los días.
Dormimos en los brazos del otro, por la mañana me despertó y me puso en cuatro patas, se puso de rodillas y me puso en mi coño de nuevo, me sostuvo por la cintura para profundizar... me abrí más y más a medida que se ponía agradable... mi coño era toda melodía... hasta que me divertí con él. Me levanté temprano y me fui a la cama.
Después de eso no paró... se me acercó casi todos los días, a veces estaba en la cama durante cuatro horas y me follaba... mis pechos estaban todos rojos e hinchados de toda la succión y mordedura.
Un día fui a un club con él, estaba en la piscina y él estaba en una mesa hablando con otro caballero y me estaban mirando.
- Bia, baja el sujetador de bikini y muéstrale a mi amigo tus tetas.
Lo bajé, y mis tetas salieron.
- Mira lo delicioso que es Antonio... apesta como si fueran uvas...
- Pero son dos uvas... como las de mi hija...
Su Antonio agarró mis pechos... y habló por su clemencia.
- Vamos a casa... tú pones la leña en mi hija y yo me la como..
Fuimos a la casa de su Antonio.
Tan pronto como llegamos a su casa y su hija voló hacia su padre, él la tomó en sus brazos, estaba desnuda, tenía el mismo cuerpo que el mío, la tomó en su regazo delantero, sus piernas estaban alrededor de su padre, comenzaron a besarse con sus lenguas, su Antonio ponía dos dedos detrás del culo de su hija mientras se besaban.
- Chica, quiero que conozcas a mi amigo, Clemente y a su pequeño amigo, Bia.
- Papá, ¿me comerá él a mí?
- ¿Quieres una hija?
- Sí, lo estás.
- Entonces dale un beso...
La hija de Su Antonio le pidió a Su Excelencia que se sentara en el sofá, se sentó en su regazo, frente a él comenzaron a besarse, su padre tomaba su pequeña boquilla por detrás, metía dos dedos... ella la abría y se calentaba el culo... se volvía y él le daba un puñetazo profundo.
Así que fuimos a la habitación, tenía todo allí. Era enorme, una cama doble, en la cabecera había cadenas y esposas, el techo de la habitación tenía una cadena que bajaba y en el extremo había dos esposas. Tenía una silla de sexo, creo que su hija se sentaría en esa silla siendo follada todo el día.
Yo también tenía un látigo, palmatorio de madera, penes de goma de todos los tamaños...
Su Antonio agarró mi bolso y le pidió clemencia si alguna vez llevaba hierro en el culo, su Antonio dijo que aún no había probado ese agujero, pero que su Antonio podía estar tranquilo. La hija de su Antonio llamó a Carla, su clemencia se había quitado la ropa y estaba recibiendo un beso de ella, se levantó y se sentó en el borde de la cama, al mismo tiempo se movió en el bolsillo, frotando fuerte la parrilla, le pidió clemencia le golpeó en la cara con el palo.
Me quité la bata y su Antonio me tiró en la cama doble, me volví, mi estómago estaba hacia abajo, abrió mi pequeño paquete con la mano y me metió el dedo en el culo, puso un pulgar en cada lado y abrió escupiendo dentro de él, luego se acostó sobre mí y golpeó su rollo muy fuerte en mi culo, abrió todos los pliegues, comencé a gritar y retorcerse debajo de él, mientras que sin piedad me penetró...
- Llora como un perro.
Estaba hablando de su Antônio enojándose conmigo. Me puso en cuatro patas, Carlinha también estaba en cuatro patas y su clemencia también se le comió el culo, estábamos uno al lado del otro en la cama de cuatro. Yo estaba llorando y ella estaba rodando en la madera... acostumbrada a estar enojada. Su Antônio agarró mi pelo y lo tiró hacia atrás y me golpeó el trasero.
- Qué hermoso caballo.
Estaba golpeando mi pequeño paquete... hasta que lo golpeó muy fuerte y lo mantuvo en el fondo y se burló de él. cuando salió de mí, yo estaba impotente en la cama... su misericordia también se había burlado del culo de Carlinha y ella se limpió el rollo con la lengua.
Me quedé dormido por el esfuerzo... pero luego me desperté, tu Antonio había atado los brazos de Carla por la cadena atada al techo, estaba de pie en el medio de la habitación, con las manos atadas...
Te contaré lo que pasó en la siguiente historia...
¡Comentad y votad!
Quiero chuparte toda la noche.
- No lo sé. - No lo sé.
- Vamos, si no juegas, ¡estás en la calle!
- No tienes que hacer eso, yo...
- Te haré ladrar toda la noche.
Él agarró mi barbilla y me metió la lengua en la boca, y nos besamos en la cocina hasta que me dejó ir, y la noche continuó.
Por la noche esperé a que mi tía se durmiera y fui a la habitación de su clemencia. Él me estaba esperando, estaba desnudo, me hizo desnudo también, se acostó sobre mí y estábamos besándonos, se bajó sobre mi cuerpo, chupó mis tetas, chupó cada una, luego pasó su lengua sobre mi vientre hasta que llegó a mi coño, lamió y chupó, metió sus dedos mientras lamaba, me retorcí con placer en su lengua... hasta que disfruté y él chupó todo mi cuerpo. Luego me puso en su palo, se acostó y me senté entre sus piernas chupando esa madera gruesa que apenas cabía en mi boca, me tragé un líquido y lo comí. Pasé mi lengua sobre ella y chupé toda la cabeza de un ternero, la lengua bajó en la boca del palo en la bolsa y chupó su clemencia, ahora cada una ... cada gota de mi placer, lo tragó.
Y luego nos acostábamos uno al lado del otro y nos besábamos y él ponía su mano en mi tazacita y metía sus dedos, y podía ver que su pene se ponía duro otra vez.
Ahora voy a meter mi rollo en tu vagina.
Escupió en mi xana y esparció la saliva con su dedo, se acostó sobre mí, ajustando la madera, penetrando a la vez, yendo y viniendo, más y más profundo... el q era doloroso ahora era sabroso y yo quería más... abracé su clemencia y gemí en su oído... abrió mi xoxota ahora violentamente y rápidamente....
Voy a llenarlo con una gala.
Estaba pinchando y empujando... saliendo de mí...
Eres tan lindo, mi bebé, te comeré todos los días.
Dormimos en los brazos del otro, por la mañana me despertó y me puso en cuatro patas, se puso de rodillas y me puso en mi coño de nuevo, me sostuvo por la cintura para profundizar... me abrí más y más a medida que se ponía agradable... mi coño era toda melodía... hasta que me divertí con él. Me levanté temprano y me fui a la cama.
Después de eso no paró... se me acercó casi todos los días, a veces estaba en la cama durante cuatro horas y me follaba... mis pechos estaban todos rojos e hinchados de toda la succión y mordedura.
Un día fui a un club con él, estaba en la piscina y él estaba en una mesa hablando con otro caballero y me estaban mirando.
- Bia, baja el sujetador de bikini y muéstrale a mi amigo tus tetas.
Lo bajé, y mis tetas salieron.
- Mira lo delicioso que es Antonio... apesta como si fueran uvas...
- Pero son dos uvas... como las de mi hija...
Su Antonio agarró mis pechos... y habló por su clemencia.
- Vamos a casa... tú pones la leña en mi hija y yo me la como..
Fuimos a la casa de su Antonio.
Tan pronto como llegamos a su casa y su hija voló hacia su padre, él la tomó en sus brazos, estaba desnuda, tenía el mismo cuerpo que el mío, la tomó en su regazo delantero, sus piernas estaban alrededor de su padre, comenzaron a besarse con sus lenguas, su Antonio ponía dos dedos detrás del culo de su hija mientras se besaban.
- Chica, quiero que conozcas a mi amigo, Clemente y a su pequeño amigo, Bia.
- Papá, ¿me comerá él a mí?
- ¿Quieres una hija?
- Sí, lo estás.
- Entonces dale un beso...
La hija de Su Antonio le pidió a Su Excelencia que se sentara en el sofá, se sentó en su regazo, frente a él comenzaron a besarse, su padre tomaba su pequeña boquilla por detrás, metía dos dedos... ella la abría y se calentaba el culo... se volvía y él le daba un puñetazo profundo.
Así que fuimos a la habitación, tenía todo allí. Era enorme, una cama doble, en la cabecera había cadenas y esposas, el techo de la habitación tenía una cadena que bajaba y en el extremo había dos esposas. Tenía una silla de sexo, creo que su hija se sentaría en esa silla siendo follada todo el día.
Yo también tenía un látigo, palmatorio de madera, penes de goma de todos los tamaños...
Su Antonio agarró mi bolso y le pidió clemencia si alguna vez llevaba hierro en el culo, su Antonio dijo que aún no había probado ese agujero, pero que su Antonio podía estar tranquilo. La hija de su Antonio llamó a Carla, su clemencia se había quitado la ropa y estaba recibiendo un beso de ella, se levantó y se sentó en el borde de la cama, al mismo tiempo se movió en el bolsillo, frotando fuerte la parrilla, le pidió clemencia le golpeó en la cara con el palo.
Me quité la bata y su Antonio me tiró en la cama doble, me volví, mi estómago estaba hacia abajo, abrió mi pequeño paquete con la mano y me metió el dedo en el culo, puso un pulgar en cada lado y abrió escupiendo dentro de él, luego se acostó sobre mí y golpeó su rollo muy fuerte en mi culo, abrió todos los pliegues, comencé a gritar y retorcerse debajo de él, mientras que sin piedad me penetró...
- Llora como un perro.
Estaba hablando de su Antônio enojándose conmigo. Me puso en cuatro patas, Carlinha también estaba en cuatro patas y su clemencia también se le comió el culo, estábamos uno al lado del otro en la cama de cuatro. Yo estaba llorando y ella estaba rodando en la madera... acostumbrada a estar enojada. Su Antônio agarró mi pelo y lo tiró hacia atrás y me golpeó el trasero.
- Qué hermoso caballo.
Estaba golpeando mi pequeño paquete... hasta que lo golpeó muy fuerte y lo mantuvo en el fondo y se burló de él. cuando salió de mí, yo estaba impotente en la cama... su misericordia también se había burlado del culo de Carlinha y ella se limpió el rollo con la lengua.
Me quedé dormido por el esfuerzo... pero luego me desperté, tu Antonio había atado los brazos de Carla por la cadena atada al techo, estaba de pie en el medio de la habitación, con las manos atadas...
Te contaré lo que pasó en la siguiente historia...
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