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En la cama de la amante - Capítulo 16

Publicado: 13/05/2024 21:00

Autor: contosdedaniel

Categoría: Gays

En ese momento la incomodidad de la cirrosis dejó al pequeño medio hirviendo, tomé un sorbo y analicé toda la situación. ¿Qué, no sabías que era una prostituta? - ¿No es extraño? - Relájate, hermano, no dije eso para avergonzarte. - Ponte de rodillas y relájate. ¡Vamos! Ya dejé salir la bellota y le hice venir a cortar las penas en mi coño, mi hermano también ha tomado el suyo y ha estado masajeando. Mientras me amamantó, relajé mi cuerpo y mi mente. Nuestro fin de semana fue increíble, tomé unas copas con el jefe y mi hermano tuvo la vida burguesa que siempre quiso, al menos por un fin de semana. Nuestras noches han sido de desperdicio y desorganización en la casa, - ¿Todavía estás hablando con la bruja? - Tô, creo que será bueno... - Hummmmmm usted es terrible. - Ah, no sabes lo que yo sé... voy a dominarla. - Cálmate para que no te quemes, ese es inteligente. Lo suyo está custodiado. Lo decía removiendo el paquete que llevaba en los pantalones de Bermudas mientras el pequeño jefe dormía una siesta, después de todo había estado en la piscina todo el día y estaba cansado. A las 10:00 p.m. - Acababa de tomar una ducha y me fui a dar un paseo por el condominio, para decir buenas noches a la seguridad que llegó después de un cambio de turno. - ¿Te encuentras bien? - Siempre es un placer, Augusto. - Cualquier cosa me lo dirá. - Estamos aquí, necesitamos una luz. Seguí caminando por toda esa casa enorme y con buen gusto, preguntándome dónde me había metido. No pasó mucho tiempo antes de que el pequeño jefe estuviera a mi lado. - ¿Guto es considerado? - Cuentas y problemas, eso es lo que aleja a un hombre... - ¿ Por qué ? En ese mismo momento sentados a mi lado nos quedamos en silencio contemplando el amanecer. - ¿Es el fin de nuestro fin de semana, jefe? - Es verdad , Guto . - ¿ Te gusta ? - Sí . - Usted es maravilloso. Pensé que estabas molesto por el comentario de mi hermano sobre Irene. - ¡Sólo me sorprendió! - Él es así, lo siento! Nos sentamos durante mucho tiempo hablando, riendo y confieso, un sentimiento nos conectó. Mi lujuria por ese tipo fue más allá quizás de la codicia para salir de la vida que vivía, era algo que me atrajo a él, su forma, su mirada y su dejarse seducir. - ¿Vamos a dormir ahora? - ¿Quieres ahora, hombrecito? - ¡Lo he querido toda la noche! Nos levantamos de allí y fuimos a la casa grande, mi hermano estaba acostado en el sofá viendo porno en la televisión, un monstruo de tamaño pequeño, por lo demás aficionado a la pantalla de 50 pulgadas. - ¿Las palomas se van a la cama ahora? "Vamos a coger", dijo Caius. - Quiero oír los gemidos de aquí en adelante, ¡golpe! Mi hermano no era bueno y el pequeño jefe todavía tiraba de esos hilos. - ¡Creo que Juliano está loco por ser jefe! - ¿La habitación 3 en esa cama, Guto? Hay espacio para hasta cuatro personas, la cama de la señora está llena. Nos fuimos directamente a la cama, desnudos en una noche calurosa donde el pequeño jefe descubrió lo que era un sexo libre, con dos hermanos que lo poseían cuerpo y alma, dominación total. == Sincronización, corregido por elderman == Me desperté temprano, me duché, y estaba listo para trabajar, el último día de jardinería, pero recordando el divertido fin de semana que tuvimos, la casa acogedora y la vida fresca. - Estoy listo para ti, Guto. - Hablé con el pequeño jefe ayer y parece que me va a dar algo de dinero. - Eso es porque está en la mano, ahora sólo factura. - Y el chico es caliente, ¿eh? - Con el debido respeto Guto, demasiado pecho... - No te gustó , no te gustó . Fuimos directamente al coche cuando cogí mi teléfono y Irene envió un mensaje. Nos encontramos en el motel a las 8 de la mañana, no tienes que venir aquí. En el momento en que estaba perplejo, mostré a Guto. - Ahora que vas a anotar en la corona de Julian. - Tira la pelota hacia adentro. Era el motel más lujoso de la ciudad, le dije que estaba lista y le pedí a mi hermano que me dejara a unas cuadras. - Buena suerte con eso, Mano. - Tomara, ya que la conversación fue tan lejos... llegamos aquí. Me dejó a unas cuadras del motel y ya estaba llegando, entrada rápida y mejor habitación, la corona no era suficiente, pero dejó todo listo, y ya me cae en la ducha y se fue a limpiar el medio ambiente. No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera. - Míralo con una toalla. - Mira qué guapa es. En el momento que el abrazo sabroso, el perfume importado. - ¿A qué hora llegaste? - ¡A las 3 de la mañana! - ¿Y por qué tan temprano en el motel? - Tuvimos algunas conversaciones picantes, me hiciste sentirlo, y por la mañana el jefe estará en una reunión. - Qué perra... huir. Conversación fluida y un buen beso, la corona parecía derretirse con mi cuerpo apoyado contra el suyo, sentí esas tetas gordas inclinadas, y seguro que mi polla la estaba pinchando. Mientras ella se organizaba, yo estaba acostado en esa cama suave, tomando una bebida de la nevera y abriendo una pantalla que tenía una rubia quejándose en el coño de un negro. Para cuando aparece en pijama, la corona está muy caliente, ya se ha caído en la cama besándome y pasando su mano sobre mi cuerpo. - Eres como un niño... - ¡Soy tu hijo! Hablando de eso, ya está tirando la toalla sobre mi coño y ya está cayendo de su boca, tragándose cada centímetro de la estaca, golpeando mi palo en su cara, escupiendo, así que estaba haciendo que ese momento valiera la pena. Tomé mi mano debajo, ató la túnica, y comenzó a dedos su pequeño bolsillo, que en ese momento estaba obstruido. Cuanto más metía mis dedos en su botella más gimió y se tragó mi polla, con un poco de su propia libido comencé a acariciar su trasero, al principio trató de resistirse pero la erección se apoderó y no le importaba, en el momento en que la perra se dio al placer, sólo quería saber sobre chupar mi polla y que yo no quitaba mis dedos de su pequeña botella caliente y la melaza, eran unos minutos para que la perra se rindiera al orgasmo y masticara mis dedos con esa pequeña botella No perdí tiempo y ya abrí su botella de gelatina cayendo de su boca, metiendo mi lengua, llevándola al éxtasis de la diversión, mi polla explotó y no pude perder tiempo, excepto para clavar cada centímetro dentro de ella. Sobre besar su cuerpo y penetrar su ramo acaricie sus manos, su pierna temblando de tanto deseo de sentir cada entra y sale, ella gimió demasiado y empacó su miel, no podía soportar, apreciado perdido en medio del deseo de dar a un niño, así que me llamó. - Al carajo con mi chico . Mordiendo el pico de sus pechos y con su pierna levantada arrancaría la corona de la espiga. - Eso es lo que querías, puta. Le puse un tapón en la cara y ella gritó, sus manos descansando en mi brazo y dándole un puñetazo mientras su deseo me daba más fuerza para golpear. - Voy a poner un poco de leche en ella, perra. No pasó mucho tiempo antes de que escucháramos más gemidos, y nos reímos al unísono... en un delirio loco. Qué alegría tan encantadora, qué corona tan encantadora, qué ramo tan encantador, jugué en la cama... - Me lo he pasado bien. - Ya lo tengo, cariño. - Ahora vayamos a los negocios. En ese momento, parecía sorprendido. - Creí que estabas aquí para acostarte. - He añadido lo útil a lo agradable. - Tiene buen sabor. Se levantó de la cama toda suelta y ligera y me sorprendió. - ¿Entonces estuviste en mi habitación? Fue entonces cuando me detuve. - No sé a qué te refieres. - Relájate, sé que me viste con mi mujer, que tocaste mis fotos. - ¿Cómo lo sabes? - Cámaras, chico, y eso te puede llevar a la cárcel. Me congelé, mi corazón se disparó y parecía como si el cuerpo saliera de mí mientras ella analizaba el vestido. - ¡No harías eso! - ¿Tú y tu hermano piensan que soy una bestia? - Eso no es lo que estás pensando... ¿Crees que vas a engañarme para que tenga una aventura con el jefe? Ella se rió mientras yo me levantaba y encontraba una manera de sortear la crisis. - Eres una perra muy lista. - Sé que son hermanos en el tiempo, ahora que Augusto se come a Gayo el guardia me dijo. En ese momento pensé... - Fdp. - ¿Qué es eso? Yo no te haría eso, no quiero verte ir a la cárcel, pero... - ¿Qué es lo que quieres? - Ven a chuparme el pito, arrodílate aquí y mete la lengua. No te detengas. por Daniel
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