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Seducí al hijo de mis vecinos en mi almacén.

Publicado: 13/07/2020 21:00

Autor: graca

Categoría: Heterosexual

Hola, muchachos. En mi último cuento les hablé de un coño que tuve con dos de mis alumnas y cualquiera que haya leído este cuento sabe que cerca del final, cuando estaba liderando con una doble penetración, ganando como un perro, el joven hijo de mis vecinos de enfrente, Pedro Miguel, escuchó nuestros gemidos, porque estábamos follando en un pequeño sofá en el pasillo de mi apartamento. Unos días más tarde, Pedro Miguel y yo nos encontramos en la entrada del edificio. Llevaba un vestido largo hasta los pies, con asas y dos ranuras laterales, con una cremallera en la espalda, con zapatos blancos de tacón alto y debajo del vestido llevaba lencería blanca, con un sostén, calcetines, un cinturón de cuero y una ropa interior roscada. Por fuera parecía una ama de casa distinguida y por dentro parecía una verdadera puta. Entramos en el ascensor juntos, y él presionó el botón en el último piso, donde nadie vive, porque ahí es donde están las bóvedas, y luego me abrazó por detrás, y me agarró el culo y me agarró las tetas por encima de mi vestido, y me susurró al oído, "O me follas o le diré a todos que eres una puta". Era un joven muy guapo, musculoso y atractivo, estaba en la universidad, y ya me había imaginado intercambiando intimidades con él. Me volví hacia él, lo besé y le susurré: <unk> - No necesitas chantajearme <unk> . Tomé su mano y lo llevé a mi trastero, abrimos la puerta y tan pronto como entramos, nos abrazamos y nos besamos con facilidad, sus manos aterrizaron en mi trasero un poco y luego una de sus manos se me deslizó por la espalda, abrió la cremallera y bajó mi vestido hasta la cintura. Me quité el suéter le mordí los pezones, lo besé y le lami el pecho y el vientre. Pero parecía muy experimentado con las mujeres, porque se quitó el sujetador sin dificultad y comenzó a lamerme los pezones ya hinchados. Me dijo que había estado excitado por un tiempo cuando nos cruzamos y que se había masturbado varias veces imaginando que me estaba cogiendo, así que aproveché la oportunidad para decirle que si me prometía que no le diría a nadie lo que estaba pasando allí en unos momentos, estaría garantizado que lo cogerían muchas más veces. Me quité el vestido y me metí en mi ropa interior, me incliné y le saqué los pantalones y su pene saltó como si tuviera un resorte. Agarré su trasero, escupí en su cabeza y esparcí la saliva con mi mano y su pene creció unos pocos centímetros más en mi mano. Escupí un poco más para hacerlo bien húmedo y esparcí la saliva con mi lengua, primero haciendo círculos en el glande y luego hasta las bolas. Cuando comencé a mamarlo lleno de voluntad, se acurrucó y comenzó a gemir de deseo y placer: Unos tragos más tarde estaba listo para el caramelo y dijo, "Ahora lo vas a llevar contigo... quiero coger a esta puta". Me quité el hilo dental pero me dejé los calcetines y la correa de cuero puesto porque me siento más como una perra cuando codo así. Me incliné sobre una mesa pequeña y me puse de pie con la cola apretada y luego sentí su mano izquierda en mi nalga izquierda, la punta de su pene tocando mis labios vaginales, luego su mano derecha en mi nalga derecha, lo sentí tirando de mis caderas y su pene entero en mi vagina con un puñetazo, mientras gritaba, "Toma las fresas, perra". Puse mi pie izquierdo en la mesa y con una mano empujé mis nalgas para que su pene me penetrara mejor y así por unos minutos, con él bombeando su pene en mi coño y yo frotando mi ingle. De vez en cuando me daba la vuelta y le chupaba y luego volvíamos a la misma posición. Él levantó una de mis piernas y me puse de pie con las dos manos sobre la mesa y solo un pie en el suelo, con mis tetas temblando y mis picos erguidos apuntando al suelo y él me sostenía firmemente en el muslo y bombeando su pene en mi vagina y sus pelotas golpeando mi vulva con fuerza. Ambos estábamos borrachos de grano y amábamos todo nuestro pene: <unk> - buen día... eres un pene en mi vagina... eres un pene en mi vagina... Tuve un orgasmo muy intenso y la pierna en la que estaba apoyada comenzó a temblar y me sostuvo firmemente para que no me caiga. Luego me tomó como una muñeca, me sentó en la mesa, abrió mis piernas, tomó el palo, frotó su pequeña cabeza en mi garganta y lo enterró todo con un solo puñetazo. Luego comenzó a follarme con tal violencia que los pies de la pequeña mesa se arrastraron por el suelo. Estaba loco de pasión y me follaba como un salvaje y comencé a temblar con otro orgasmo súper intenso y grité, mientras me gritaba: <unk> -aa no te detengas... ahora no te detengas... te voy a follar... tómame...ahhhh...ahhhh... (llorando); <unk> te voy a follar... todo el deporte en mi trasero... contestaría.. <unk> (susurro) Estábamos en marzo y hacía frío, pero nuestros cuerpos estaban empapados de sudor y líquidos de placer. Tomé las riendas del puto y, con una postura autoritaria, le ordené que se bajara de mí, me levanté y le dije que se sentara en la mesa pequeña. Agarré su palo resbaladizo, me masturbé y lo chupé, me arrastré sobre él, froté su pequeña cabeza en mi garganta, lo miré con mi mejilla y lo miré y le dije: <unk> - ¿Te gusta follar al bruto? Ahora te voy a follar... voy a follar todo esto. Me voy a enterrar y voy a patearle el culo tan fuerte como si le diera una bola de caramelo. Me voy a poner de pie y le voy a decir que se siente en la mesa pequeña. Nos cogimos muchas más veces, pero las otras veces que cogimos lo llevé a habitaciones de motel, una vez me presentó a un amigo suyo, y en varias ocasiones nos cogimos a tres. Espero que lo hayan disfrutado, y si lo han hecho, por favor voten y comenten. - Gracias, muchachos.
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