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Una pasantía en la taberna del padre de mi amigo.

Publicado: 23/04/2010 21:00

Autor: ayeska

Categoría: Heterosexual

Fui a la granja de caballos del padre de mi amigo para una pequeña pasantía ese fin de semana. Lo encontré temprano en la mañana en uno de los establos donde se guardaban sus sementales, alto, fuerte, pelo gris, piel quemada por el sol, ojos azules. - Buenas tardes. - Gracias. - Buenos días, ¿has dormido bien? - Sí, lo hice, gracias. - ¿Estás estudiando para ser veterinario? - Sí, lo hizo. - ¿Entonces te gustan los animales? "Me encantan, especialmente los sementales", respondí, notando el volumen en sus pantalones y mi pequeño boceto parpadeando con una erección. - Y me encantan las putas... - contestó maliciosamente. - ¿Qué haces con ellos? - Me gusta jugar. - Qué broma. - Entre otras cosas, me gusta meter mi lengua en tus grietas... Tremé, imaginando esa lengua inteligente corriendo a través de mi xana, me acerqué a él, casi inclinando mi coño contra ese volumen, levanté lentamente mi mano por su muslo, hasta que apreté el volumen entre sus piernas. "Tú también sabes tocar", respondió él, poniendo su gran y fuerte mano entre mis piernas y frotando mi ramo de flores. "Veo que eres del tipo caliente... estás toda mojada... me gusta eso". Dedos cepillando mi vulva, subiendo y bajando, agujas de horny, empapado más y más mis bragas ya empapadas. - ¿Sabes cuál es mi deseo ahora? "No lo sé", respondió con una sucia sonrisa, mientras continuaba frotando mi falda y yo froté su caca por todos sus jeans. - Quiero escalar contigo. ¿Aquí, o en cualquier otro lugar, o prefiere una cama suave? - ¿Cuál es la prisa? Porque no me gusta perder el tiempo, y reconozco a un semental de pura sangre cuando lo veo. - Tienes razón... - miró hacia su pene que todavía estaba siendo provocado por mi mano. - No puede esperar. Me tomó en sus brazos, me besó con una lengua cálida y hambrienta. Sus manos subieron y bajaron por mi cuerpo. Nos separamos solo para desnudarnos. Su gruesa y larga polla estaba al alcance de mis manos, pero. me acostó, abrió mis piernas, colocó su cabeza y su lengua me enloqueció. "Oh, qué lengua... su lengua entraba y salía, subía y bajaba, giraba y se movía en todas direcciones. - Ahora es mi turno... respondí empujándolo al suelo, mi lengua se extendió bajo su glande y su pene, y lo enterré en mi garganta, haciéndolo temblar. - Qué sexy eres y qué sexy haces... Quiero jugar un poco con tu pene, y miré a ese hombre acostado de espaldas con su pene erguido, firme como un mástil, y lo sujeté y apreté esa cosa dura y caliente con mucho placer, y froté mis dedos en su glándula adormecida, y lo chupé, y lo masturbé, y estaba lo suficientemente húmedo y caliente como para meter el pene en mi cubo, y de repente me empujó, y abrió mi cubo, y apuntó ese mástil a mi grieta empapada de miel. - Póngalo todo, cariño. - Sí, lo pondré y la haré reír - dijo, el miembro tocando mi vulva. - Toca despacio... muy despacio... quiero sentirlo entrar... todo el camino... a las bolas... Él me respondió, su glande extendía la entrada de mi coochie, hundiéndose deliciosamente, enterrando lentamente. -Quédate así, le pedí, contrayendo mis músculos vaginales, apretando su pene como si quisiera apretarlo dentro de mí. - ¿Está bien así? Yo sólo puedo bromear sobre ello... así que broma querida... broma en mi xana, llénalo con la mierda..lo quiero todo ahora.. - Entonces te daré lo que quieres... Y comenzó a moverse, iba y venía, golpeando, golpeando, mi vientre estaba en llamas. - Ah, pequeño, apretado, sabroso... húmedo... sudoroso... y me golpeó todo el tiempo. Podía sentir su pene ir y venir... ir y venir... destrozándome por dentro y por fuera, forzando mi piel contra mi clítoris, haciéndome delirar de alegría. Luego sentí las contracciones de su cuerpo y su pene mientras eyaculaba, inundándome de sexo. ¿Estás listo para otra? No puedo creer que esté tan caliente... tocando su pene con esperma... se rió gracioso y caliente... y me subí sobre él y froté su pene en mi culo... y gimió y tocó mis pechos, alisándolos, apretándolos... - Me encanta coger a un montón de... - Así que pon, que tengo un fuego que no se apaga y si tienes una polla que se resiste, nos divertiremos hasta que perdamos el conocimiento ... Mi trasero, también empapado por mi miel y su jodida, relajada aceptación de ese maldito palo lubricado, entró, suave y duro, contraje el esfínter, provocándolo aún más. - Eres demasiado... susurró. Estaba soltando lentamente el cuerpo, dejando que el pene se enterrara en mi culo, hasta que lo tenía todo dentro de mí, pulsando caliente y sabroso. Lentamente comencé mis movimientos arriba y abajo. Una de sus manos bajó por mi vientre y recogió mi clítoris, masajeado, apretado, apretado. Yo temblaba. Me moví más rápido, montando ese semental terco. Su pene entraba y salía, mientras yo lo contraía, apretándolo en mi culo. - Ohhhhhhhhhhh... chica... ese cerdo apretado... así... abre mi polla... qué sabroso... Y tuve el mejor fin de semana de mi vida, practicando en ese Haras, y qué pasantía.
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