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¡El hijo del motociclista me arregló la moto, pero me arruinó el culo!

Publicado: 27/04/2024 21:00

Autor: contosdedaniel

Categoría: Gays

Acababa de salir de clase, eran las 5:30 y cuando recogí mi bicicleta tuve una sorpresa. - ¡Putz, el neumático en el suelo, plano! Así que tuve que correr porque en un patio había una tienda de bicicletas, siempre paso por delante y hay un hombre y un niño, probablemente debe ser el hijo del propietario, confieso que siempre me pareció muy atractivo, el cuerpo completo me llamó la atención. Aceleré cuando noté desde la distancia que la puerta se estaba bajando, era una de esas puertas tipo bar que corrían de arriba a abajo, estaba eufórico, después de todo empujar la bicicleta a casa llevaría unos 60 minutos, pero le grité al tipo que esperara, todo. Soy Cristian, soy bajo, mi pelo es liso, mis ojos son claros y mi piel es pálida, mi cuerpo es, digamos, delgado, llevo pantalones de bermuda, una regata y un zapato negro hawaiano que me regalaron. Solía correr como una gacela hacia el carril de bicicletas, siempre he estado muy solo, y con respecto a si tengo o no, digamos, trajes, siempre he tenido muchos problemas con la forma en que la gente me miraba y me trataba. - Joven, gracias por no cerrar... Él entraba cuando la puerta estaba medio abierta. Me alegro de que hayas gritado si no fueras a responder. Lo dijo tomando la moto y poniéndola adentro. - Entra ahí. Entré en este lugar con paredes azules, viejas y llenas de partes de bicicletas, en un lado un banco de madera y en el otro un mostrador de piezas que caen. - Voy a cerrar aquí, si no te importa. Sacudí la cabeza, y la puerta estaba cerrada. - Hay más trabajo por venir. Respondí y estaba arreglando el lugar y tratando de recobrarme después de la carrera, y fue entonces cuando me di cuenta de que quien me contestó probablemente era el hijo del dueño. Un joven de unos veinte años, robusto, alto, creo que de unos dos metros, blanco, cabello corto, ojos marrones con una mirada firme. Lo vi desmontar la bicicleta y debo confesar que disfruté cada detalle de su cuerpo, el volumen que era evidente que los muslos que más atrae mi atención en un hombre. - ¿Es usted el hijo del caballero que trabaja aquí? Pero hoy no está aquí, se fue a nuestra cabaña en el campo. - Eso está bien. He terminado mi papeleo y está caliente porque todo está cerrado. Tan pronto como respondí él ya estaba tirando y yo estaba con la boca abierta, cuerpo natural, pecho para atraer la atención, mira que estaba admirando por un momento, espero que no se diera cuenta, pero era un cuerpo que se ajustaba a su altura, todo sobre la medida, un chico bajo. ¿Tienes muchas novias en tu clase? Su pregunta vino directamente a mí mientras yo seguía admirándolo, pero tuve que reírme sólo por contestar. - Eso está bien. Sé que jugó, no hay forma de que no supiera que mi lanzamiento no era de chicas. - ¿Por qué te ríes? No le di ninguna respuesta, sólo dejé mi sonrisa de ironía lanzando de nuevo aquí su pregunta. - ¿Y usted, el chico de la bicicleta, es un general? - Cuando lo tengamos, lo ponemos. Su respuesta fue típica del macho alfa que representó y continuó. - Pero estos últimos días ha sido duro, mucho trabajo aquí. No puedes dejar que te apedreen. Él terminaba la moto y la levantaba sonriendo para darme una recta. - Puedes, mira aquí, el tren viene tan duro sólo para pensar en un agujero. Decía que cuando sacó lo que solía ser un volumen, me sorprendió el tamaño de esa rana saltando. No podía reaccionar a la situación, me gustaba ese hombre, con una pausa temblando delante de mí, era gordo y terco, cerca de mi visión y por supuesto no dije nada. En ese mismo momento, bajé al banco y me arrodillé, y me caí boca abajo en ese gran palo, de unos 18 centímetros, con las venas expuestas, apenas cabía en mi mano, y murmuré, sólo podía oír su suspiro. Qué boca tan suave. No actué tímido, murmuré como si fuera el último beso en la tierra, mi lengua caminó a través de cada extremo, cada centímetro, tragando ese torso todavía mi bonita lo llevó a la cima - Sabía que te gustaba, pasar siempre mirándome, ¿era eso lo que querías? El mío era difícil de sacar porque estaba atascado. - ¿Eso fue una perra? Me lo quité y le grité un sí al hijo del ciclista y volví a mamar, cuando no se apoya en una de las paredes, me levanto con un tirón y ya siento que la choza del hombre me traga con la boca, estábamos de pie besándonos, manos libres yo acariciando todo su cuerpo caliente y él tocando mi culo mientras nuestras lenguas se perdían, sintiéndome único en ese momento por tener entre nosotros su pene duro pinchando mi vientre. El pecho, el vientre, las corbatas alrededor del cuello y los labios, ese beso más potente que ese tipo, ese olor a grasa y sexo. - Hace horas que quiero tener ese culo flaco. Y a medida que presionaba, con más fuerza, los dedos sabía dónde alcanzar y la boca donde besar, poco me importaba nada, era guiado como una pluma por esas manos. Se volvió como una hoja de papel, rápido y ligero hasta el punto de que si me apoyaba en esa misma pared que antes era él quien se levantaba, ahora yo estaba de espaldas, quien comenzó a morderme la oreja hasta el punto de meter su lengua entre ellos. Sentí un buen empujón a través de todo, lo sentí bajar sobre mi cuello y mi espalda mientras su pequeña mano abría mi culo y su lengua tomaba el control. - ¿Qué diablos haces? En esa misma hora en que lloraba sentí chorros de alegría descendiendo sobre mis piernas sin tocarme, sólo con la sensación de que esa lengua caliente y áspera se introducía en mí, caminaba con ella entre mis entrañas allí al mismo tiempo que hacía movimientos rápidos... No podía razonar cómo llegué a ese sexo, simplemente me rendí. Subía a mi cuello y me hablaba a los oídos. - Relájate, voy a empezar a jugar con tu culo caliente. Antes de que terminara podía sentir su cepillo a través de mi pequeño agujero que parpadeaba con tal pasión, gimió mientras me mordía el cuello y comenzó a forzar su pene que lentamente entró, majestuosamente me llevó, penetró su pene profundo mientras mi aliento estaba jadeando, me tiró y besó mientras que ahora estaba jodido poco a poco. Como una inyección sólo sentí un leve dolor que fue contenido por tu huella. Empezaría entonces a acelerar, sujetándome entre la cintura y el cuerpo pegado más en esa posición firme y fuerte, él haciendo movimientos de ida y vuelta, atrapado... Estaba apoyado contra esa pared mientras me comía el culo, y estaba gimiendo como una perra que llevaba un pene. Me bajó aún más para que mi pequeño paquete estuviera expuesto, siento un primer apretón de manos, fue un tapón que sacudió todo mi cuerpo, mientras su espuma me rasgaba por dentro. Gimié, otro corcho en el otro extremo de la lona, otro gemido y me estaba retorciendo, qué sensación. - ¡Es demasiado bueno! La oración estaba incompleta ya que estaba salpicada, pegada y golpeada, escupida y marcada. - ¡Ponte de rodillas y apoyarte en el banco! Ahora estaba en cuatro patas apoyado en el banco, y podía sentir su lengua hundiéndose de nuevo en mi culo ya judío, era sólo para lubricar para que pudiera seguir explotándolo. Golpeando rápido y fuerte me aferré a ese banco de madera congelado y lo mantuve dentro de mí, sudor mezclado con dolor y placer, gemidos, gemidos. Tenía dos manos ahora sosteniendo mi cuello hacia atrás y un tronco dentro de mi culo entrando y saliendo muy rápido, una mezcla de dominación por el cuello y la libertad por el culo que ahora estaba fijado hacia abajo, cuando me follé dentro él deslizaba su pene por todas partes, jugando con su palo dentro como si estuviera cavortando un agujero, abriendo paso por todas partes, dejando un bulto. Un pie en el banco y el otro en el suelo, bombardeando, bombardeando el hijo del ciclista continuó sin sentir lástima por mí, yo ya había disfrutado de varios sin tocar mi pene, la mejor mierda de mi vida, nunca había sentido una sensación tan buena cuando esto, cuanto más disfruté más fuego en el culo dio. No puedo soportarlo, voy a dejarte embarazada, llenarte de leche. Él habló en voz alta mientras golpeaba más profundo y más rápido, me dolía mucho de tomar un rollo en esa bicicleta sucia. - Yo voy a... Él pateó su pico y gritó. - Qué bueno . Sentí varios chorros calientes dentro de mí, una picazón que pulsaba tomando toda su alegría, me quedé inmóvil en ese banco polvoriento con el culo encorvado. Lo sentí soltar ese pene grueso ya con su leche suelta en mis intestinos. - ¡Quédate ahí, puta! Obedecí y continué en la misma posición, notándolo sentado en el suelo. Si él parpadea, mi leche saldrá. Yo estaba empujando y podía sentir su mierda saliendo de mí, y parecía admirarlo. - Mi trofeo es ver a la puta sufrir dos veces, tener mi leche y tomar... Con la cabeza hacia abajo en el banco, podía oír el aire saliendo de él. Qué jodido agujero. Sentí una lengua áspera en mi trasero, me asustó, fue delicioso... una cuestión de segundos antes de que se levantara... - Muy bien, su moto está lista! ¡Ya está! por Daniel Deja tu comentario, me anima a escribir más y más. Sigue las redes las historias de Daniel Instagram y X
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